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Cuatro etapas de montaña y cuatro victorias: Vingegaard arrasa en el Giro y persigue el récord de Pogacar

Cuatro etapas de montaña y cuatro victorias: Vingegaard arrasa en el Giro y persigue el récord de Pogacar

Vingegaard se autoelevó a la cuarta potencia. Cuatro etapas con llegada en alto, y cuatro victorias, camino de las seis que consiguió Tadej Pogacar en 2024. La etapa más corta del Giro, exceptuando, claro está, la contrarreloj, contenía, después de la que nos aguarda el viernes, la mayor acumulación de puertos: cinco. Dos de los cuatro primeros, cruzados dos veces: los de Torre (3ª) y Leontica (2ª). Eso, en 113 kilómetros entre Bellinzona (Italia) y Carì (Suiza) era un apiñamiento, no una sucesión.

El quinto, de 1ª, cerraba en su cumbre la jornada. Y al igual que en las tres llegadas anteriores en alto, Jonas Vingegaard impuso la ley del más fuerte. Del más rosa, que es aquí el color de la realeza. A estas alturas de la carrera, su superioridad es de tal calibre que su desempeño equivale a un entrenamiento de calidad de cara al Tour. Un entrenamiento con público y cámaras. Un ensayo general con todo antes de la gran función de julio. Gana en exhibición y, a la vez, en conserva. En esta ocasión pareció exprimirse un poco más sin llegar a sufrir. Interpretamos semejante esfuerzo suplementario como una intensificación de ese entrenamiento de calidad.

Carì, a 1.644 metros de altitud, 11,7 kms. con un desnivel de 932 metros, una pendiente media del 7,9% y máxima del 13%, esperaba como juez de paz, antigua expresión del ciclismo caída en desuso. Vingegaard y el Visma habían permitido una escapada de 14 hombres que se fue depurando, en la que Ciccone, Van der Lee y Einer Rubio peleaban por la "maglia azzurra". Y Narváez amartillaba el revólver para, en los sprints, ir logrando puntos de cara a la "ciclamino" (no llegaría al Red Bull). Ciccone coronó los cuatro puertos en primer lugar.

Antes de Carì, cedió Ciccone (Lidl-Trek). Rubio (Movistar) y Harper (Pinarello) aguantaban. Tras el kilómetro Red Bull, ya en las estribaciones del gigante, Harper se desprendió de Rubio. Por atrás, el pelotón se iba ya deshilachando. Harper abordó en cabeza la ascensión con medio minuto de ventaja. Una miseria. Y lo de siempre: el Visma, aunque esta vez no tan en bloque, imponiendo un ritmo alto para cazar a los de delante y descolgar a los del pelotón.

Harper sucumbió a 9,5 de la llegada. Seis hombres lo atraparon y lo dejaron atrás hecho unos zorros: Piganzoli, Vingegaard, Hindley, Arensman, Gall y Bernal. Tres kilómetros más adelante, Piganzoli dijo basta. Y Vingegaard echó a volar. Desde ese momento hasta la meta, fue aumentando una ventaja que terminó siendo de algo más de un minuto con sus cinco ex acompañantes, más Derek Gee, que había llegado a su altura, inhalando el espeso aire como peces fuera del agua. Se puede pedalear y boquear al tiempo. Con mínimas diferencias entre ellos, Gall, Hindley, Arensman... terminaron escoltando a lo lejos, una forma de pleitesía, al rey de la función. Figuras de atrezzo. Las mejores, después de todo.

Etapa larga la de este miércoles, entre Cassano dAdda y Andalo, ya en los Dolomitas, de 202 kms., una de las cinco de la carrera que llegan a los 200. Jornada siempre cuesta arriba con tres puertos de 3ª, el último muy cerca de una meta rematada en una exigente subida.


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