El comisionista Víctor de Aldama abandonó la prisión de Soto del Real (Madrid) el 21 de noviembre de 2024 lanzando un mensaje amenazante al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: «Va a tener pruebas de todo lo que se ha dicho».
Diecisiete meses después, el acusado ha descrito la financiación irregular del PSOE en sede judicial -a través de Venezuela y donaciones encubiertas-; ha aportado documentos sobre los amaños de obra pública que han servido para incoar otro procedimiento en la Audiencia Nacional -por estos hechos Santos Cerdán fue a prisión-; y, ha señalado a Sánchez como el jefe -«el número 1»- de la presunta organización criminal que en estos momentos juzga el Tribunal Supremo.
Durante el extenso interrogatorio que tuvo lugar ayer, Aldama ratificó los hechos que ya había reconocido durante la instrucción y aportó algunos detalles nuevos sobre los mismos. Pero sobre todo apuntó a la connivencia del presidente del Gobierno con la organización criminal.
El acusado situó una y otra vez al jefe del Ejecutivo como integrante de la trama corrupta y, además, lo hizo en calidad de dirigente. «Se ha hablado mucho de jerarquías, que yo no voy a hablar de jerarquías, pero hay una cosa clara que viene del principio que a mí me gustaría dejar clara. Si hay jerarquías aquí, si hay una banda organizada criminal, de la que yo formo parte [ha señalado admitiendo su integración] el señor presidente del Gobierno está en el escalafón 1, el señor Ábalos en el 2, Koldo en el 3 y yo en el 4», aseguró el empresario. Según su relato, «la gente le cogía el teléfono a Koldo, -en referencia a ministros y asesores-, no porque estuviera detrás Ábalos. Lo hacían porque sabían que era un hombre de Pedro Sánchez».
El acusado, que se enfrenta a siete años de prisión, se convirtió de un plumazo en testigo de cargo del juicio (hasta el presidente del tribunal, el magistrado Andrés Martínez Arrieta, tuvo un lapsus al dirigirse a él como testigo en vez de acusado) frente al ex ministro y ex secretario de Organización del PSOE José Luis Ábalos y su ex asesor Koldo García. Pero, también, frente al modelo político y de gestión de fondos públicos del Gobierno de Sánchez (sobornos, comisiones, enchufes, etc.).
Víctor de Aldama relató de forma pormenorizada cómo logró penetrar en el núcleo de confianza de Ábalos, en aquel momento todopoderoso ministro de Fomento y mano derecha del presidente en el partido y el Gobierno. Relató que él preguntaba si en Moncloa lo sabían y que Koldo le contaba que «el presidente todo lo que hacemos lo tiene claro y lo sabe»; estaba al tanto de todo», aseguró.
El comisionista también expuso de forma detallada su encuentro con el presidente del Gobierno en 2019, en un reservado en el teatro de La Latina, del que quedó constancia en la foto que publicó EL MUNDO en su día: «Koldo me dice que vaya con él a una zona privada del teatro. Ahí estaba el presidente con una persona de seguridad. La persona de seguridad sale y sólo se queda Koldo, el presidente y yo. El presidente lo que me dice es ‘muchas gracias por todo, sé perfectamente lo que estás haciendo y solo quería darte las gracias’. Me hago una foto con él, que la hace Koldo, y nos vamos».
Aldama detalló cómo Koldo le convenció para acudir al acto del PSOE: «Me dice, ‘Víctor, que es una oportunidad, que van a estar todos, que va a estar el presidente y el jefe’. A Ábalos siempre lo hemos denominado como «el jefe» por ser el ministro».
«La relación de Koldo con el presidente va mucho más allá», agregó. «Por cómo le trata y porque no le llama presidente, le llama Pedro. Yo le pregunto ‘cómo te refieres al presidente como Pedro’ y me dice que ‘el día que el presidente me diga que tengo que llamarle presidente dejo de estar en el partido y me marcho. Él me debe mucho y él sabe por qué‘». Aldama abundó en que él veía al asesor «llamar al presidente y llamarle Pedro, por su nombre, y hablarle en plan coloquial, como habla Koldo. ‘Te voy a arrancar la cabeza’, le decía al presidente. A mí me sorprendía bastante».
A las preguntas del fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, el acusado relató cómo se fraguó su relación con Koldo y con Ábalos, explicando que aunque en los primeros encuentros en el Ministerio de Transportes no se habló de dinero, él, como empresario, vio una «oportunidad» por estar cerca del ministro. A partir de ahí, comenzó a «sembrar» haciendo favores para ganarse la confianza de ambos -pagó, por ejemplo, el tratamiento de fertilidad de la mujer de Koldo-. Luego llegó el papel de intermediario y recaudador para fondos en parte destinados al Partido Socialista y, también, el reparto de comisiones ilegales.
Por otro lado, en la sesión de ayer del juicio, centrada en el interrogatorio de Aldama, también quedó reflejado el lado más terrenal de los integrantes de la red corrupta. El empresario explicó, por ejemplo, que Koldo es una persona que «cuando conoce a alguien quiere agradar» y que con él sólo le faltó «acostarse». De Ábalos, con el que se reunió en multitud de ocasiones, dijo que era «mucho más reservado» a la vez que detalló las debilidades del ministro y sus líos con «señoritas». El empresario admitió que él buscaba, cuando se juntó con Koldo y el ministro, «notoriedad» y tener más poder para hacer sus «negocios en otro ámbito». «No me sentía cómodo, pero tampoco incómodo. Soy un empresario», confesó sobre los negocios ilegales.
Al término de su interrogatorio, Víctor de Aldama mostró su arrepentimiento por haber delinquido. «Si tuviera que volver a hacer lo que he hecho no lo haría pero tampoco nadie me obligó», admitió. Su letrado recalcó que su colaboración con la Justicia continúa produciéndose en estos momentos en la Audiencia Nacional. El acusado confía en obtener una rebaja de pena por parte del fiscal.
