Financiación irregular del PSOE. No es la causa que se juzga ahora en el Tribunal Supremo, pero sí es una cuestión que se investiga en una pieza secreta de la Audiencia Nacional. Y como los protagonistas de la trama de corrupción son los mismos en los dos casos, el asunto tomó protagonismo este miércoles en el Alto Tribunal.
Víctor de Aldama, el empresario central en la «organización criminal», ha lanzado, sobre los amaños con constructoras: «Koldo me dijo: ‘Tenemos que ver cómo podemos ayudarnos y obtener un rendimiento para la financiación del partido». Se trataba de «dinero en efectivo» de las empresas que obtenían licitaciones de obras públicas.
Aldama, que ha decidido colaborar con la Justicia, ha declarado que él interpretaba que actuaba como «vehículo para hacer donaciones» al partido.Él entrega dinero en efectivo a Koldo, quien a su vez se encargaba de «hacer las asignaciones para que se hicieran las donaciones». «No te preocupes, yo repartiré», le dijo el ex asesor de José Luis Ábalos. Es decir, que el alter ego del ministro y hombre fuerte del PSOE buscaba a muchas personas para repartir el dinero que le daba Aldama y cumplir así los requisitos legales de las donaciones, según ha interpretado el acusado. Víctor de Aldama ha añadido que entregó en esa época 1,8 millones de euros y que sería «fácil» cotejarlo con el aumento de las donaciones en ese periodo.
El comisionista ha apuntado incluso a Pedro Sánchez durante su comparencia en el Salón de Plenos del Alto Tribunal. Relató que él preguntaba si en Moncloa lo sabían y Koldo le contaba que «el presidente todo lo que hacemos lo tiene claro y lo sabe; estaba al tanto de todo». Para sostener esa complicidad entre el asesor del ministro y Sánchez ha tirado de una anécdota: «Veía llamar al presidente y llamarle Pedro, por su nombre, y hablarle en plan coloquial, como habla Koldo. ‘Te voy a arrancar la cabeza’, [le decía] al presidente. A mí me sorprendía bastante».
El fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, que apenas ha tenido que formular preguntas, al interrogar por los pagos a Ábalos y Koldo, ha obtenido una respuesta categórica del empresario: «Estos pagos se producen sobre todo con las obras públicas. Antes yo estaba haciendo favores o sembrando para ganarme la confianza entre ellos». Alude a que pagó, por ejemplo, el tratamiento de fertilidad de la ex pareja de Koldo o la compra de una moto scooter.
Aldama ha desgranado cómo se produjeron los amaños con las empresas constructoras siendo el epicentro delictivo el Ministerio de Transportes. Las empresas empezaron a pagarle a él, según ha explicado: «Empiezan a pagarme en efectivo y yo hago entregas de dinero en efectivo en el Ministerio y en la casa del señor Ábalos en El Viso. Eso era una constante, empieza a haber una ruleta. Koldo me decía que no podían pasar meses sin dar nada porque el jefe [en referencia a Ábalos] empezaba a desconfiar». Y ha definido al ex hombre fuerte de Sánchez como muy insistente «cuando quiere conseguir algo». Lo ha hecho, especialmente, al recordar cómo le consiguió el piso de la Castellana.
El comisionista de las mascarillas, entre otras causas abiertas con él imputado, ha sido interrogado por el fiscal por las entregas periódicas de 10.000 euros a Ábalos y Koldo. A lo largo del interrogatorio, el empresario ha explicado que esos 10.000 euros eran cantidades insignificantes, un «fijo», paras las cuantías de dinero que entregó. «He llegado a llevar una mochila con 250.000 euros al Ministerio», aseveró. También ha señalado que llevó dinero en efectivo a la casa del Viso [de Ábalos]», en referencia a la vivienda oficial del titular de Transportes.
Esa declaración ha provocado la sonrisa de Ábalos y Koldo. Pero sobre esos portes hasta la casa del ex ministro en una de las zonas más exclusiva de la capital ha precisado: dejaba bolsas con dinero en efectivo «al fondo del pasillo, en su despacho, donde tenía una maqueta de un tren de Adif; Ábalos no lo contaba supongo que por educación».
El fiscal Luzón ha pedido al acusado que explique la operación del piso de la Castellana que iba a ser para el ministro y que se refleja en el escrito de acusación. «Ese contrato es una garantía, para que Ábalos tenga la tranquilidad de que va a cobrar». El motivo es que el ministro desconfiaba de seguir cobrando. El piso debía servir como reflejo de algo estable. «Para que se sienta tranquilo y a gusto».