Al igual que un caballeroso Eddy Merckx no quiso ponerse el "maillot" amarillo en el Tour de 1971 tras la caída de Luis Ocaña cuando éste vestía el jersey de líder, Enric Mas no aceptó vestir el rojo, en señal de respeto a Tadej Pogacar.
El esloveno, como la mayoría de los grandes campeones, tal vez por una mezcla de suerte y destreza, no es muy propenso a esta clase de percances, que forman parte de la arriesgada esencia del ciclismo. Y, desde luego, nunca había abandonado por esa razón una carrera por etapas. Y menos del calibre de la Vuelta.
A lo largo de su trayectoria, por diversas circunstancias, solamente no llegó a la meta en 11 ocasiones. Se recuerdan, por escasas, su caída en la Lieja-Bastoña-Lieja de 2023. Se fracturó la muñeca izquierda, y ello alteró su calendario posterior. Durante algún tiempo pedaleó con molestias a la hora de apoyar la mano en el manillar. También se cayó en el Tour de 2025. La imagen de Vingegaard esperándolo también se recuerda como un ejemplo de deportividad entre gigantes. En la Strade Bianche del mismo año se fue asimismo al suelo. Pero se repuso y ganó la carrera.
Este accidente en la Vuelta, por lo que pareció ser una piedra con el corredor bebiendo en ese momento, compromete el resto de la temporada, ya declinante pero jugoso, y en el que el esloveno perseguía tres objetivos: el Campeonato del Mundo (27 de septiembre), el de Europa (7 de octubre) y el Giro di Lombardia (11 de octubre). No sólo se trata de reponerse de sus heridas, sino de, tras la curación, encontrarse en disposición física de afrontar desafíos tan exigentes.
Las peores noticias llegaron con el parte médico facilitado por el equipo UAE. Hablamos de una conmoción cerebral, una fractura con desplazamiento de la clavícula izquierda, una fractura cervical estable de la vértebra C7 y múltiples abrasiones que le obligarán a someterse a una intervención quirúrgica en la clavícula.
Pogacar ha ganado los dos últimos Mundiales, y aspira (¿aspiraba?) a ganar tres, como Alfredo Binda, Rik van Steenbergen, Eddy Merckx y Óscar Freire. Y consecutivos, como Peter Sagan. En Lombardía reúne cinco victorias seguidas. Conseguir la sexta lo elevaría aún más en los altares históricos. Todo eso está en peligro. Son importantes "daños colaterales" de la retirada en la Vuelta, su segundo gran objetivo del año tras el Tour, que amarró por quinta vez.
Frenazo a sus objetivos
Pogacar ve interrumpido de un modo en exceso lesivo una temporada absolutamente brillante plasmada hasta este fatídico 29 de agosto en 22 victorias, dos más que en todo un deslumbrante 2025. En cierto modo, Tadej estaba mejor que nunca y un accidente no por grave menos estúpido ha echado a perder el resto de la temporada. El tiempo que pasa nunca se recupera. Pogacar proseguirá persiguiendo a Merckx. Pero ha sufrido un frenazo que el ciclismo lamenta.
"Está destrozado", confirmó el mánager del UAE, Joxean Fernández Matxin, al término de la etapa. El dirigente aseguró que era momento de estar con el "Pogacar persona no con el ciclista" y explicó también que "el ciclismo te da para bien y para mal". Esta vez ha salido cruz al esloveno.