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Inglaterra, contra México y los fantasmas del Azteca: confianza en el "karma" para vengar la 'Mano de Dios' y blindaje antiserenatas con tapones

Inglaterra, contra México y los fantasmas del Azteca: confianza en el "karma" para vengar la 'Mano de Dios' y blindaje antiserenatas con tapones

Inglaterra tiene un trauma con el estadio Azteca que no oculta y un miedo inexplicable a que México prepare una encerrona dentro y fuera del campo en este Mundial en el que se muestra intratable. Como si pudiera volver a sufrir un castigo histórico, la selección inglesa se ha empeñado en exorcizar todos los fantasmas, el que provoca un escalofrío desde hace 40 años y los que han surgido en las últimas semanas viendo cómo la selección de Javier Aguirre va fulminando rivales en las entrañas de ese volcán que es su estadio, donde no pierde desde 2013.

Nadie olvida el salto con el puño en alto del guardameta Peter Shelton y la picardía de Maradona para tocar la pelota y marcar un gol que quedó en la historia. La Mano de Dios fue una humillación para los ingleses de la que no se han recuperado. Quedaron fuera del Mundial por una ilegalidad que coló. No han vuelto a jugar en Ciudad de México tras esa derrota y ahora les toca volver con unos cuartos de final en juego. Los jugadores de Tuchel no habían nacido, pero él sí y afronta, además, un trauma propio, porque fue Alemania la derrotada por Argentina en la final de aquel Mundial. «El karma nos recompensará. Le daremos la vuelta a la situación», advirtió el seleccionador, absolutamente convencido de que sus hombres no cargan con ese peso a la espalda. Sin embargo, hay cuestiones que le mantienen mucho más atento. Inglaterra ha pasado algunas horas pendiente de un posible cambio de hora del partido por la previsión de tormentas eléctricas, que ya retrasaron el cruce contra Ecuador: de las seis de la tarde, hora local, a las 12. Eso suponía un ascenso notable de temperatura que afectaría a los equipos y una alteración de la preparación, desde el entrenamiento y el descanso a las comidas. Finalmente, la FIFA mantuvo el duelo en el horario previsto.

Inglaterra ha cambiado, además, su lugar de entrenamiento. Sabe que es imposible aclimatarse a la altura de 2.240 metros sobre el nivel del mar, pero optó por hacer el último entrenamiento en territorio mexicano y no en su base de Kansas. «Será un gran desventaja porque no podemos adaptarnos», se resignó Tuchel que, a diferencia de los equipos que han pasado por el Azteca, no eligió para entrenarse la ciudad deportiva del América, sino la Cantera de Pumas.

Esto es lo único que se conoce del plan de viaje, porque lo obliga la FIFA. Inglaterra ha querido mantener en el mayor secreto posible cuál será su hotel en la capital mexicana. La razón: la serenata' que los aficionados locales le dieron a Ecuador. Con bocinas y el claxon de los vehículos con los que rodearon el edificio, trataron de impedir el descanso del rival. Los ingleses se han preparado para esa guerra psicológica, por si reaparece, aunque la seguridad ha blindado el hotel. Han metido en las maletas tapones para los oídos y hasta aplicaciones de ruido blanco para poder conciliar el sueño. «La preparación y todo lo que la rodea, los distintos obstáculos que debemos afrontar... creo que todo eso no hace más que aumentar la adrenalina y la emoción que sentimos como equipo, además de la perspectiva de alcanzar los cuartos de final de un Mundial y lo que eso significa para nosotros como jugadores», aseguró Morgan Rogers. Mentalizados están los Three Lions. Porque, como dijo Rashford, «es un partido de fútbol. Todos llevamos jugando al fútbol desde niños y hemos jugado en entornos y ambientes muy diversos».

Si Inglaterra tiene que respirar hondo y exhalar el peso extra de la historia, para México es un impulso irrefrenable. Desde 1986 no juegan unos cuartos de final y han arrollado a sus rivales con dos líderes. Uno es Julián Quiñones, el delantero del Al-Qadsiah que suma tres goles y que está a uno de alcanzar a Chicharito y Luis Hernández como máximo goleador en los Mundiales. El otro Raúl Jiménez, que lleva dos y es una amenaza conocida por los ingleses porque lo tienen en la Premier.


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