El número de teléfono de Casemiro, "Casemito" como le llama, fue el primero que marcó Carlo Ancelotti cuando aceptó la oferta de la Confederación Brasileña de Fútbol. "Vas a volver, Case", le anunció. Era la primavera de 2025 y el brasileño llevaba sin ser convocado con la 'seleçao' desde octubre de 2023. Al técnico italiano le dio igual, porque tenía decidido que la armonía y la profesionalidad de ese vestuario pasaban por el veterano centrocampista, autor del gol decisivo contra Japón en los dieciseisavos de final del Mundial.
Hasta esa llamada de Ancelotti no habían sido años fáciles para Casemiro, lejos de regresar a la selección y sufriendo en un Manchester United que no terminaba de levantar cabeza. Desde que dejara el Madrid en el verano de 2022, el brasileño no había pasado de 30 partidos en la Premier y sus apariciones continentales, siempre en Champions con el Madrid, se habían centrado más en la Europa League en Old Trafford.
Pero esa llamada conectó con el destino y sirvió de punto de inflexión. Un año después, Casemiro, a sus 34 años, acaba de terminar la temporada más goleadora de su carrera, con nueve tantos en la Premier, y ha liderado el regreso del United a la Liga de Campeones. El centrocampista de São José dos Campos se ha ganado su puesto de titular en Brasil a base de buenas actuaciones, pero cuando las dudas han llegado, Ancelotti ha seguido confiando en él.
Casemiro, diésel como es, ha ido de menos a más en los partidos y en el torneo. Su primera parte ante Japón no fue buena y algunos periodistas brasileños pedían su salida del campo en el descanso del encuentro, pero ahí estuvo Ancelotti para mantenerle. Al final, gol salvador y capa de héroe. "Quiero agradecerle a Ancelotti por no haber sacado a Casemiro. Es muy fácil opinar desde fuera", admitió Lula, presidente de un país obsesionado con el Mundial.
"Es un líder. Nadie puede enseñarle a Casemiro a jugar al fútbol. Es un auténtico líder con grandes cualidades de cara a la portería", le elogió Ancelotti después del duelo ante Japón. "No solo estuvo magnífico porque marcó el gol de la victoria, sino porque es un gran jugador por naturaleza, ha marcado muchos goles en la Premier League y siempre es capaz de crear peligro ante la portería, como hemos visto hoy", añadió el italiano, que desde su llegada no ha mostrado ni un síntoma de duda sobre el futbolista.
Y el jugador se lo ha recompensado haciendo grupo y reconstruyendo un vestuario dolido tras las duras eliminaciones en cuartos de final de 2018 y 2022. En un vestuario con muchos futbolistas jóvenes y con Neymar, la gran estrella, entre algodones, Ancelotti se ha apoyado en veteranos como Marquinhos o Danilo, pero especialmente en Casemiro. "Es su ojito derecho", admiten fuentes cercanas a la selección.
"Brasil necesitaba profesionales como Carlo, alguien que impone respeto, que tiene carisma, que saca lo mejor de los jugadores, que es un tipo excepcional y que sabe mucho de fútbol. Tenemos que disfrutarlo", dijo Casemiro cuando se anunció el fichaje de Ancelotti por Brasil. "Está en el top3 de mi carrera junto a Tite y Zidane. Disfrutémoslo".
Nunca ha perdido en un Mundial
Casemiro, además, es un amuleto. Nunca ha perdido un partido con Brasil en un Mundial. Ha disputado 12 y no conoce la derrota y está a otro más de desempatar el récord con Zagallo, Olarticoechea o Blind. "Es la llave maestra de este equipo", cuentan desde la concentración de la selección en Nueva Jersey.
Casemiro es el puente entre las distintas generaciones del vestuario, el primero, insisten, en llegar cada mañana a los entrenamientos y el que advierte de los momentos de seriedad cuando es necesario. Fue el primero en presentarse en la concentración en la Granja Comary, en Brasil, a finales de mayo y repite 'pole position' cada día.
En el horizonte, su futuro a medio plazo después del Mundial, que parece cerca de Miami. El brasileño anunció en enero que no continuaría en el Manchester United y está cerca de confirmarse su fichaje por el Inter Miami de Leo Messi. La duda que aparece con este es si el brasileño diría adiós a la selección cuando dé el paso de dejar el fútbol europeo. De momento, clave para Ancelotti y para el vestuario.