Cultura

Cuando todos los ayuntamientos quieren tener su 'museíto': "Hay que superar de una vez los localismos"

Cuando todos los ayuntamientos quieren tener su 'museíto': "Hay que superar de una vez los localismos"

José Luis Ona González, arqueólogo con 40 años de experiencia, no daba crédito a lo que veía este jueves por televisión. Unos operarios tapiaban la ventana por la que los ladrones entraron al museo de Villena a robar su tesoro de 3.000 años de antigüedad, un valor de 1,5 millones de euros por sus 10 kilos de oro y una incalculable importancia patrimonial. «A buenas horas», lamenta. «Es increíble. Entiendo que los ciudadanos de Villena quisieran tener el original cerca, pero las medidas de protección deben ir parejas a la importancia del patrimonio expuesto. Que se hayan colado por una ventana es bastante sorprendente». Todo apunta a que los ladrones conocían el contraste que había entre las medidas de seguridad del MUVI -Museo de Villena- y las 66 piezas expuestas, fechadas en torno al 1000 antes de Cristo. «A partir de ahora deberían hacer un inventario de los museos locales. Que no nos hagan pasar más vergüenza», añade José Luis.

El tesoro de Villena está considerado el más importante de la Edad de Bronce junto a los hallazgos realizados en las tumbas reales de Micenas, en Grecia. «Todos los ayuntamientos quieren tener su museo y exponer ahí sus materiales. Cuando les explicas que exponer piezas originales no consiste en tener una habitacion con vitrinas, sino que conlleva seguridad, contratar a una persona facultativa y las condiciones de conservación adecuadas se sorprenden. '¿Cómo lo vamos a pagar?'. Si no pueden asegurar su seguridad deberían exponer réplicas», señala el arqueólogo Héctor Arcusa, responsable de documentar en un yacimiento neolítico de Huesca, datado en el 5300 antes de Cristo, la primera transhumancia de Europa.

De hecho, el museo de Villena expuso una «réplica exacta» del tesoro en mayo de 2022. «Los colegas hablan de la necesidad de haber expuesto el original en el Museo Arqueológico Nacional. Es un debate que está a la orden del día. La Dama de Elche está en Madrid por cuestiones también de estrategia. El turista puede visitar en la capital las mejores piezas. Ahora, el Museo Arqueológico Nacional no suele recibir ninguna pieza salvo objetos que salen a subasta», hace referencia Arcusa a la histórica reivindicación ilicitana. La Real Orden de la Dama de Elche no ha contestado a este periódico.

Aragón obliga a los arqueológos a depositar las piezas halladas en una excavación en los museos provinciales. «Cada autonomía es diferente. El museo de Huesca es importante y cuenta con medidas de seguridad, pero hay que poner encima de la mesa la precariedad de muchos museos y la poca asignación que reciben». Villena es un municipio alicantino de 34.000 habitantes. La legislación de la Comunidad Valencia establece, en el artículo 64 de la Ley 4/1998 del Patrimonio Cultural, que se decidirá el centro de destino del patrimonio excavado con el criterio de «su mejor conservación y función cultural y científica y, en segundo término, la proximidad al lugar donde se haya realizado la actividad arqueológica o se haya producido el hallazgo casual».

En abril, robaron 149 monedas de oro del Tesoro de Villanueva que custodiaba el Museo Arqueológico de Badajoz. Hace un mes, a 100 kilómetros de Villena, fue asaltado el Provincial de Albacete. De allí se llevaron también piezas de oro. «Cualquiera puede observar aquí un patrón», resuelven fuentes del Museo Arqueológico Nacional que prefieren mantener el anonimato. «Los tres robos podrían formar parte de un mismo encargo. Tampoco parecen ladrones de guante blanco, ya que destruyen sin reparo, aunque sí conocían las debilidades de los museos. Hay un interés claro en el metal», añaden las mismas fuentes.

"Urge tomar una decisión a nivel nacional"

«No es un caso aislado», subraya Borja Sémper, vicesecretario de Cultura y portavoz del Partido Popular. «Nuestra postura es clara. El patrimonio nacional de alto valor debe estar centralizado con garantías. Puede haber algunas excepciones con determinadas singularidades. Si eso sucede, debe ser con garantías expositivas y de seguridad. Aquí no hay ninguna Administración culpable o no culpable. Todas están comprometidas. Urge tomar una gran decisión a nivel nacional para que nuestras obras estén bien expuestas. Aquí el Ministerio de Cultura debe actuar como garante porque, si no lo hace, ¿para qué está el Ministerio de Cultura?», se pregunta. «Hay que superar de una vez los localismos desde el acuerdo. Nuestro patrimonio debe estar seguro, esté donde esté».

Héctor Arcusa trabaja ahora en la conservación del castillo mayor de Calatayud, con cargo al 2% cultural, la forma que tiene la Administración General del Estado de financiar la conservación, la restauración y enriquecimiento del Patrimonio Histórico, solicitada por el Ayuntamiento de Calatayud. «En muchas intervenciones, los ayuntamientos nos preguntan por las monedas. Hombre, hace ilusión hallar monedas, tienen su importancia, pero no es lo más importante. Primero hay que poner el valor el yacimiento. No todos son visitables. Es lo primero que dejamos claro».

El ansia de algunos concejales lo hace más difícil. «Se quejan de haber gastado el dinero si el yacimiento no resulta el adecuado. Una intervención no es dinero perdido. Sacas a la luz una parte de la historia del lugar. Hacer interesante un yacimiento es una carrera de fondo». Pone de ejemplo la Cueva de las Güixas, en Huesca, conocida popularmente como Cueva de las Brujas. «Recibe al año entre 20.000 o 25.000 visitantes. Han trabajado mucho en atraer turistas. Al principio iba muy poca gente». Y la alternancia política puede complicar, en los museos de proximidad, la conservación del patrimonio. «Hay políticos que consolidan el patrimonio y si el siguiente decide que no le interesa, ahí se queda. Sucede con muchos museítos locales. A los pocos años están cerrados porque sencillamente no hay nadie encargado de abrirlos. Es un reflejo de la sociedad. Todos esperan resultados inmediatos. Recoger los frutos ya».

La arqueología tiene otro ritmo. «Es una pena lo sucedido. No es que te quiten algo con mucho valor, que también es grave. Al final te están robando parte de la Historia», dice Héctor.


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