{"id":249969,"date":"2025-07-08T23:21:44","date_gmt":"2025-07-08T20:21:44","guid":{"rendered":"https:\/\/vof-news.eu\/elio-el-pixar-mas-conservador-hetero-y-autocensurado-tambien-es-pixar\/"},"modified":"2025-07-08T23:22:03","modified_gmt":"2025-07-08T20:22:03","slug":"elio-el-pixar-mas-conservador-hetero-y-autocensurado-tambien-es-pixar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/elio-el-pixar-mas-conservador-hetero-y-autocensurado-tambien-es-pixar\/","title":{"rendered":"Elio: el Pixar m\u00e1s conservador, hetero y autocensurado tambi\u00e9n es Pixar (***)"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><i><strong>Elio<\/strong><\/i><strong>, en efecto, es una pel\u00edcula Pixar. <\/strong>Y lo es por lo que tiene de prodigio t\u00e9cnico, por su facilidad para crear espacios y universos desde cero con el privilegio de la novedad, de la sorpresa, del leve (y seguro que subconsciente) placer de la flotaci\u00f3n amni\u00f3tica (llam\u00e9moslo as\u00ed). Pero no solo por eso. De nuevo, la pel\u00edcula se plantea en la l\u00ednea que separa dos mundos ingr\u00e1vidos, sutiles, gentiles incluso, y, por supuesto, completamente ajenos entre s\u00ed (ah\u00ed suced\u00eda en <i>Toy story, Monstruos S.A., Coco, Soul<\/i> o <i>Del rev\u00e9s,<\/i> la primera y la segunda entrega); dos universos, cada uno a un lado del espejo, como la metonimia perfecta de lo que significa la propia animaci\u00f3n, siempre en el l\u00edmite exacto de la posibilidad de un sue\u00f1o. Ya sea por los juguetes que viven de espaldas a la conciencia de sus propietarios, o por las criaturas de los sue\u00f1os que trabajan en exclusivo horario nocturno, o por los seres del m\u00e1s all\u00e1 (los muertos de Coco) o del m\u00e1s ac\u00e1 (el alma misma de Soul o los sentimientos de Del rev\u00e9s) que condicionan el presente consciente y vivo de los protagonistas, la gracia de la casa del flexo Luxo ha consistido hist\u00f3ricamente en cuestionar la propia realidad. <strong>Lo que vemos no es nunca exactamente lo que hay.<\/strong><\/p>\n<p>La \u00faltima propuesta de Pixar firmada por <strong>Madeline Sharafian y Domee Shi,<\/strong> sobre una idea original de Adri\u00e1n Molina, insiste en los mismos t\u00e9rminos. Ahora con extraterrestres. Lo que abre un mundo de posibilidad si no infinito, s\u00ed gal\u00e1ctico. La historia del ni\u00f1o de 11 a\u00f1os del t\u00edtulo es la de un cr\u00edo que encuentra en la posibilidad de ser abducido por los alien\u00edgenas la puerta de entrada a otro lugar mejor, m\u00e1s agradable, adem\u00e1s de m\u00e1s plural, m\u00e1s diverso, menos excluyente y donde las palabras extra\u00f1o o extraterrestre o, apurando, inmigrante (por qu\u00e9 no) no significan nada. Es hu\u00e9rfano, vive en soledad su deseo de alcanzar el otro lado y su empe\u00f1o ocupa cada segundo de una vida deslumbrada por un sencillo mensaje de Carl Sagan.<strong> Desde aqu\u00ed, la pel\u00edcula se despliega ante los ojos del espectador como un calculado espejismo de buenos sentimientos, de espacios hipn\u00f3ticos y de criaturas m\u00e1s o menos inimaginables. <\/strong>Y con Glordon como un personaje memorable. Brillante.<\/p>\n<p><strong>El problema, que lo hay, es el muy poco disimulado esfuerzo de no molestar a nadie.<\/strong> Ni siquiera a los que han hecho de la molestia su forma de estar en y contra el mundo. Y eso ya no es tanto Pixar o, por los menos, el mejor Pixar. Una de las directoras, Domee Shi, se hab\u00eda hecho notar en <i>Red <\/i>por su tratamiento desinhibido y provocativo de un argumento tan in\u00e9dito y hasta tab\u00fa como la regla. <strong>Recientemente conoc\u00edamos por <\/strong><a href=\"https:\/\/www.hollywoodreporter.com\/movies\/movie-news\/elio-pixar-america-ferrera-director-queer-2-1236301860\/\" rel=\"nofollow\"><i><strong>The Hollywood Reporter<\/strong><\/i><\/a><strong> que la historia original ideada por Adri\u00e1n Molina para la pel\u00edcula que nos ocupa era la de un ni\u00f1o representado en c\u00f3digo queer. <\/strong>Y que, probablemente, era su condici\u00f3n de diferente en un mundo de orgullosos e intransigentes iguales la que le hac\u00eda viajar (metaf\u00f3rica y realmente) m\u00e1s all\u00e1 de las estrellas para encontrar a todos sus iguales que son, precisamente, los que entienden la diferencia como otra forma, otra forma mucho mejor y m\u00e1s educada, de estar en el mundo, da lo mismo cu\u00e1l.<\/p>\n<p>El <i>Elio <\/i>que finalmente vemos, <strong>el Elio autocensurado despu\u00e9s de que el director original fuera amablemente despedido,<\/strong> poco tiene que ver con la actitud tan cerca de la provocaci\u00f3n como del riesgo que ha definido la parte m\u00e1s brillante de Pixar. El de ahora es un <i>Elio <\/i>masculino sin matices que hace suyo el reglamento del perfecto heterol\u00edder mundial (por eso le toman los marcianos). Est\u00e1 claro que los tiempos no son los adecuados; que el gas o agente naranja, dig\u00e1moslo as\u00ed, lo puede todo. Y quiz\u00e1 por ello, ahora el drama personal del personaje de Elio es el mucho m\u00e1s p\u00edo de un huerfanito que ha perdido a sus padres y que se ve obligado a vivir con su t\u00eda; una t\u00eda que no por casualidad es una muy respetable, muy soltera y muy rearmada militar.<\/p>\n<p>Pero no solo es el argumento o, mejor, la modificaci\u00f3n que ha vivido el argumento lo que impresiona (y asusta un poco, la verdad). <strong>La propia mec\u00e1nica de la pel\u00edcula apela en todo momento a los mecanismos m\u00e1s digeribles y comunes del melodrama en una muy poco pudorosa y en exceso ortodoxa exhibici\u00f3n de lo com\u00fan, por rutinario.<\/strong> Hay una voluntad expl\u00edcita y demasiado presente de ser <i>blockbuster <\/i>en todo momento. Algo que siempre hab\u00eda sido ajeno a Pixar como era el producir una pel\u00edcula casi exclusivamente infantil (quiz\u00e1 solo presente en sus trabajos menos inspirados como <i>Cars<\/i>) ocupa buena parte del metraje. Y descorazona. Descorazona ver c\u00f3mo el miedo gana terreno, c\u00f3mo las f\u00f3rmulas m\u00e1s agresivamente rancias (que si lo woke, que si la cancelaci\u00f3n, que si la libertad como bien de consumo&#8230;) lo filtran todo hasta desactivar a los mejores.<\/p>\n<p>Aunque quiz\u00e1 todo no sea m\u00e1s que una exageraci\u00f3n. Al final, y al margen de lo que pudo ser, lo que queda y lo que es Elio es una pel\u00edcula sorprendente en las formas, tierna en la actitud, simp\u00e1tica de puro amable&#8230; Y gusta, claro. \u00bfHabr\u00eda gustado m\u00e1s de otro modo? S\u00ed, sin duda, pero los tiempos son los que son, est\u00e1n cambiando y, la verdad, algo de p\u00e1nico dan.<\/p>\n<p>\u2014<\/p>\n<p><strong>Director<\/strong>: Madeline Sharafian, Domee Shi. <strong>Guion<\/strong>: Julia Cho, Mark Hammer, Mike Jones. <strong>Historia<\/strong>: Adri\u00e1n Molina, Madeline Sharafian, Domee Shi, Julia Cho. <strong>M\u00fasica<\/strong>: Rob Simonsen.<\/p>\n<hr\/>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elio, en efecto, es una pel\u00edcula Pixar. Y lo es por lo que tiene de prodigio t\u00e9cnico, por su facilidad para crear espacios y universos desde cero con el privilegio de la novedad, de la sorpresa, del leve (y seguro que subconsciente) placer de la flotaci\u00f3n amni\u00f3tica (llam\u00e9moslo as\u00ed). Pero no solo por eso. 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De nuevo, la pel\u00edcula se plantea en la l\u00ednea que separa dos mundos ingr\u00e1vidos, sutiles, gentiles incluso, y, por supuesto, completamente ajenos entre s\u00ed (ah\u00ed suced\u00eda en Toy story, Monstruos S.A., Coco, Soul o Del rev\u00e9s, la primera y la segunda entrega); dos universos, cada uno a un lado del espejo, como la metonimia perfecta de lo que significa la propia animaci\u00f3n, siempre en el l\u00edmite exacto de la posibilidad de un sue\u00f1o. Ya sea por los juguetes que viven de espaldas a la conciencia de sus propietarios, o por las criaturas de los sue\u00f1os que trabajan en exclusivo horario nocturno, o por los seres del m\u00e1s all\u00e1 (los muertos de Coco) o del m\u00e1s ac\u00e1 (el alma misma de Soul o los sentimientos de Del rev\u00e9s) que condicionan el presente consciente y vivo de los protagonistas, la gracia de la casa del flexo Luxo ha consistido hist\u00f3ricamente en cuestionar la propia realidad. Lo que vemos no es nunca exactamente lo que hay.La \u00faltima propuesta de Pixar firmada por Madeline Sharafian y Domee Shi, sobre una idea original de Adri\u00e1n Molina, insiste en los mismos t\u00e9rminos. Ahora con extraterrestres. Lo que abre un mundo de posibilidad si no infinito, s\u00ed gal\u00e1ctico. La historia del ni\u00f1o de 11 a\u00f1os del t\u00edtulo es la de un cr\u00edo que encuentra en la posibilidad de ser abducido por los alien\u00edgenas la puerta de entrada a otro lugar mejor, m\u00e1s agradable, adem\u00e1s de m\u00e1s plural, m\u00e1s diverso, menos excluyente y donde las palabras extra\u00f1o o extraterrestre o, apurando, inmigrante (por qu\u00e9 no) no significan nada. Es hu\u00e9rfano, vive en soledad su deseo de alcanzar el otro lado y su empe\u00f1o ocupa cada segundo de una vida deslumbrada por un sencillo mensaje de Carl Sagan. Desde aqu\u00ed, la pel\u00edcula se despliega ante los ojos del espectador como un calculado espejismo de buenos sentimientos, de espacios hipn\u00f3ticos y de criaturas m\u00e1s o menos inimaginables. Y con Glordon como un personaje memorable. Brillante.El problema, que lo hay, es el muy poco disimulado esfuerzo de no molestar a nadie. Ni siquiera a los que han hecho de la molestia su forma de estar en y contra el mundo. Y eso ya no es tanto Pixar o, por los menos, el mejor Pixar. Una de las directoras, Domee Shi, se hab\u00eda hecho notar en Red por su tratamiento desinhibido y provocativo de un argumento tan in\u00e9dito y hasta tab\u00fa como la regla. Recientemente conoc\u00edamos por The Hollywood Reporter que la historia original ideada por Adri\u00e1n Molina para la pel\u00edcula que nos ocupa era la de un ni\u00f1o representado en c\u00f3digo queer. Y que, probablemente, era su condici\u00f3n de diferente en un mundo de orgullosos e intransigentes iguales la que le hac\u00eda viajar (metaf\u00f3rica y realmente) m\u00e1s all\u00e1 de las estrellas para encontrar a todos sus iguales que son, precisamente, los que entienden la diferencia como otra forma, otra forma mucho mejor y m\u00e1s educada, de estar en el mundo, da lo mismo cu\u00e1l.El Elio que finalmente vemos, el Elio autocensurado despu\u00e9s de que el director original fuera amablemente despedido, poco tiene que ver con la actitud tan cerca de la provocaci\u00f3n como del riesgo que ha definido la parte m\u00e1s brillante de Pixar. El de ahora es un Elio masculino sin matices que hace suyo el reglamento del perfecto heterol\u00edder mundial (por eso le toman los marcianos). Est\u00e1 claro que los tiempos no son los adecuados; que el gas o agente naranja, dig\u00e1moslo as\u00ed, lo puede todo. Y quiz\u00e1 por ello, ahora el drama personal del personaje de Elio es el mucho m\u00e1s p\u00edo de un huerfanito que ha perdido a sus padres y que se ve obligado a vivir con su t\u00eda; una t\u00eda que no por casualidad es una muy respetable, muy soltera y muy rearmada militar.Pero no solo es el argumento o, mejor, la modificaci\u00f3n que ha vivido el argumento lo que impresiona (y asusta un poco, la verdad). La propia mec\u00e1nica de la pel\u00edcula apela en todo momento a los mecanismos m\u00e1s digeribles y comunes del melodrama en una muy poco pudorosa y en exceso ortodoxa exhibici\u00f3n de lo com\u00fan, por rutinario. Hay una voluntad expl\u00edcita y demasiado presente de ser blockbuster en todo momento. Algo que siempre hab\u00eda sido ajeno a Pixar como era el producir una pel\u00edcula casi exclusivamente infantil (quiz\u00e1 solo presente en sus trabajos menos inspirados como Cars) ocupa buena parte del metraje. Y descorazona. Descorazona ver c\u00f3mo el miedo gana terreno, c\u00f3mo las f\u00f3rmulas m\u00e1s agresivamente rancias (que si lo woke, que si la cancelaci\u00f3n, que si la libertad como bien de consumo...) lo filtran todo hasta desactivar a los mejores.Aunque quiz\u00e1 todo no sea m\u00e1s que una exageraci\u00f3n. Al final, y al margen de lo que pudo ser, lo que queda y lo que es Elio es una pel\u00edcula sorprendente en las formas, tierna en la actitud, simp\u00e1tica de puro amable... Y gusta, claro. \u00bfHabr\u00eda gustado m\u00e1s de otro modo? S\u00ed, sin duda, pero los tiempos son los que son, est\u00e1n cambiando y, la verdad, algo de p\u00e1nico dan.\u2014Director: Madeline Sharafian, Domee Shi. Guion: Julia Cho, Mark Hammer, Mike Jones. Historia: Adri\u00e1n Molina, Madeline Sharafian, Domee Shi, Julia Cho. 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De nuevo, la pel\u00edcula se plantea en la l\u00ednea que separa dos mundos ingr\u00e1vidos, sutiles, gentiles incluso, y, por supuesto, completamente ajenos entre s\u00ed (ah\u00ed suced\u00eda en Toy story, Monstruos S.A., Coco, Soul o Del rev\u00e9s, la primera y la segunda entrega); dos universos, cada uno a un lado del espejo, como la metonimia perfecta de lo que significa la propia animaci\u00f3n, siempre en el l\u00edmite exacto de la posibilidad de un sue\u00f1o. Ya sea por los juguetes que viven de espaldas a la conciencia de sus propietarios, o por las criaturas de los sue\u00f1os que trabajan en exclusivo horario nocturno, o por los seres del m\u00e1s all\u00e1 (los muertos de Coco) o del m\u00e1s ac\u00e1 (el alma misma de Soul o los sentimientos de Del rev\u00e9s) que condicionan el presente consciente y vivo de los protagonistas, la gracia de la casa del flexo Luxo ha consistido hist\u00f3ricamente en cuestionar la propia realidad. Lo que vemos no es nunca exactamente lo que hay.La \u00faltima propuesta de Pixar firmada por Madeline Sharafian y Domee Shi, sobre una idea original de Adri\u00e1n Molina, insiste en los mismos t\u00e9rminos. Ahora con extraterrestres. Lo que abre un mundo de posibilidad si no infinito, s\u00ed gal\u00e1ctico. La historia del ni\u00f1o de 11 a\u00f1os del t\u00edtulo es la de un cr\u00edo que encuentra en la posibilidad de ser abducido por los alien\u00edgenas la puerta de entrada a otro lugar mejor, m\u00e1s agradable, adem\u00e1s de m\u00e1s plural, m\u00e1s diverso, menos excluyente y donde las palabras extra\u00f1o o extraterrestre o, apurando, inmigrante (por qu\u00e9 no) no significan nada. Es hu\u00e9rfano, vive en soledad su deseo de alcanzar el otro lado y su empe\u00f1o ocupa cada segundo de una vida deslumbrada por un sencillo mensaje de Carl Sagan. Desde aqu\u00ed, la pel\u00edcula se despliega ante los ojos del espectador como un calculado espejismo de buenos sentimientos, de espacios hipn\u00f3ticos y de criaturas m\u00e1s o menos inimaginables. Y con Glordon como un personaje memorable. Brillante.El problema, que lo hay, es el muy poco disimulado esfuerzo de no molestar a nadie. Ni siquiera a los que han hecho de la molestia su forma de estar en y contra el mundo. Y eso ya no es tanto Pixar o, por los menos, el mejor Pixar. Una de las directoras, Domee Shi, se hab\u00eda hecho notar en Red por su tratamiento desinhibido y provocativo de un argumento tan in\u00e9dito y hasta tab\u00fa como la regla. Recientemente conoc\u00edamos por The Hollywood Reporter que la historia original ideada por Adri\u00e1n Molina para la pel\u00edcula que nos ocupa era la de un ni\u00f1o representado en c\u00f3digo queer. Y que, probablemente, era su condici\u00f3n de diferente en un mundo de orgullosos e intransigentes iguales la que le hac\u00eda viajar (metaf\u00f3rica y realmente) m\u00e1s all\u00e1 de las estrellas para encontrar a todos sus iguales que son, precisamente, los que entienden la diferencia como otra forma, otra forma mucho mejor y m\u00e1s educada, de estar en el mundo, da lo mismo cu\u00e1l.El Elio que finalmente vemos, el Elio autocensurado despu\u00e9s de que el director original fuera amablemente despedido, poco tiene que ver con la actitud tan cerca de la provocaci\u00f3n como del riesgo que ha definido la parte m\u00e1s brillante de Pixar. El de ahora es un Elio masculino sin matices que hace suyo el reglamento del perfecto heterol\u00edder mundial (por eso le toman los marcianos). Est\u00e1 claro que los tiempos no son los adecuados; que el gas o agente naranja, dig\u00e1moslo as\u00ed, lo puede todo. Y quiz\u00e1 por ello, ahora el drama personal del personaje de Elio es el mucho m\u00e1s p\u00edo de un huerfanito que ha perdido a sus padres y que se ve obligado a vivir con su t\u00eda; una t\u00eda que no por casualidad es una muy respetable, muy soltera y muy rearmada militar.Pero no solo es el argumento o, mejor, la modificaci\u00f3n que ha vivido el argumento lo que impresiona (y asusta un poco, la verdad). La propia mec\u00e1nica de la pel\u00edcula apela en todo momento a los mecanismos m\u00e1s digeribles y comunes del melodrama en una muy poco pudorosa y en exceso ortodoxa exhibici\u00f3n de lo com\u00fan, por rutinario. Hay una voluntad expl\u00edcita y demasiado presente de ser blockbuster en todo momento. Algo que siempre hab\u00eda sido ajeno a Pixar como era el producir una pel\u00edcula casi exclusivamente infantil (quiz\u00e1 solo presente en sus trabajos menos inspirados como Cars) ocupa buena parte del metraje. Y descorazona. Descorazona ver c\u00f3mo el miedo gana terreno, c\u00f3mo las f\u00f3rmulas m\u00e1s agresivamente rancias (que si lo woke, que si la cancelaci\u00f3n, que si la libertad como bien de consumo...) lo filtran todo hasta desactivar a los mejores.Aunque quiz\u00e1 todo no sea m\u00e1s que una exageraci\u00f3n. Al final, y al margen de lo que pudo ser, lo que queda y lo que es Elio es una pel\u00edcula sorprendente en las formas, tierna en la actitud, simp\u00e1tica de puro amable... Y gusta, claro. \u00bfHabr\u00eda gustado m\u00e1s de otro modo? S\u00ed, sin duda, pero los tiempos son los que son, est\u00e1n cambiando y, la verdad, algo de p\u00e1nico dan.\u2014Director: Madeline Sharafian, Domee Shi. Guion: Julia Cho, Mark Hammer, Mike Jones. Historia: Adri\u00e1n Molina, Madeline Sharafian, Domee Shi, Julia Cho. 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Y eso ya no es tanto Pixar o, por los menos, el mejor Pixar. Una de las directoras, Domee Shi, se hab\u00eda hecho notar en Red por su tratamiento desinhibido y provocativo de un argumento tan in\u00e9dito y hasta tab\u00fa como la regla. Recientemente conoc\u00edamos por The Hollywood Reporter que la historia original ideada por Adri\u00e1n Molina para la pel\u00edcula que nos ocupa era la de un ni\u00f1o representado en c\u00f3digo queer. 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Ya sea por los juguetes que viven de espaldas a la conciencia de sus propietarios, o por las criaturas de los sue\u00f1os que trabajan en exclusivo horario nocturno, o por los seres del m\u00e1s all\u00e1 (los muertos de Coco) o del m\u00e1s ac\u00e1 (el alma misma de Soul o los sentimientos de Del rev\u00e9s) que condicionan el presente consciente y vivo de los protagonistas, la gracia de la casa del flexo Luxo ha consistido hist\u00f3ricamente en cuestionar la propia realidad. Lo que vemos no es nunca exactamente lo que hay.La \u00faltima propuesta de Pixar firmada por Madeline Sharafian y Domee Shi, sobre una idea original de Adri\u00e1n Molina, insiste en los mismos t\u00e9rminos. Ahora con extraterrestres. Lo que abre un mundo de posibilidad si no infinito, s\u00ed gal\u00e1ctico. 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Y eso ya no es tanto Pixar o, por los menos, el mejor Pixar. Una de las directoras, Domee Shi, se hab\u00eda hecho notar en Red por su tratamiento desinhibido y provocativo de un argumento tan in\u00e9dito y hasta tab\u00fa como la regla. Recientemente conoc\u00edamos por The Hollywood Reporter que la historia original ideada por Adri\u00e1n Molina para la pel\u00edcula que nos ocupa era la de un ni\u00f1o representado en c\u00f3digo queer. Y que, probablemente, era su condici\u00f3n de diferente en un mundo de orgullosos e intransigentes iguales la que le hac\u00eda viajar (metaf\u00f3rica y realmente) m\u00e1s all\u00e1 de las estrellas para encontrar a todos sus iguales que son, precisamente, los que entienden la diferencia como otra forma, otra forma mucho mejor y m\u00e1s educada, de estar en el mundo, da lo mismo cu\u00e1l.El Elio que finalmente vemos, el Elio autocensurado despu\u00e9s de que el director original fuera amablemente despedido, poco tiene que ver con la actitud tan cerca de la provocaci\u00f3n como del riesgo que ha definido la parte m\u00e1s brillante de Pixar. El de ahora es un Elio masculino sin matices que hace suyo el reglamento del perfecto heterol\u00edder mundial (por eso le toman los marcianos). Est\u00e1 claro que los tiempos no son los adecuados; que el gas o agente naranja, dig\u00e1moslo as\u00ed, lo puede todo. Y quiz\u00e1 por ello, ahora el drama personal del personaje de Elio es el mucho m\u00e1s p\u00edo de un huerfanito que ha perdido a sus padres y que se ve obligado a vivir con su t\u00eda; una t\u00eda que no por casualidad es una muy respetable, muy soltera y muy rearmada militar.Pero no solo es el argumento o, mejor, la modificaci\u00f3n que ha vivido el argumento lo que impresiona (y asusta un poco, la verdad). La propia mec\u00e1nica de la pel\u00edcula apela en todo momento a los mecanismos m\u00e1s digeribles y comunes del melodrama en una muy poco pudorosa y en exceso ortodoxa exhibici\u00f3n de lo com\u00fan, por rutinario. Hay una voluntad expl\u00edcita y demasiado presente de ser blockbuster en todo momento. Algo que siempre hab\u00eda sido ajeno a Pixar como era el producir una pel\u00edcula casi exclusivamente infantil (quiz\u00e1 solo presente en sus trabajos menos inspirados como Cars) ocupa buena parte del metraje. Y descorazona. Descorazona ver c\u00f3mo el miedo gana terreno, c\u00f3mo las f\u00f3rmulas m\u00e1s agresivamente rancias (que si lo woke, que si la cancelaci\u00f3n, que si la libertad como bien de consumo...) lo filtran todo hasta desactivar a los mejores.Aunque quiz\u00e1 todo no sea m\u00e1s que una exageraci\u00f3n. Al final, y al margen de lo que pudo ser, lo que queda y lo que es Elio es una pel\u00edcula sorprendente en las formas, tierna en la actitud, simp\u00e1tica de puro amable... Y gusta, claro. \u00bfHabr\u00eda gustado m\u00e1s de otro modo? S\u00ed, sin duda, pero los tiempos son los que son, est\u00e1n cambiando y, la verdad, algo de p\u00e1nico dan.\u2014Director: Madeline Sharafian, Domee Shi. Guion: Julia Cho, Mark Hammer, Mike Jones. Historia: Adri\u00e1n Molina, Madeline Sharafian, Domee Shi, Julia Cho. 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De nuevo, la pel\u00edcula se plantea en la l\u00ednea que separa dos mundos ingr\u00e1vidos, sutiles, gentiles incluso, y, por supuesto, completamente ajenos entre s\u00ed (ah\u00ed suced\u00eda en Toy story, Monstruos S.A., Coco, Soul o Del rev\u00e9s, la primera y la segunda entrega); dos universos, cada uno a un lado del espejo, como la metonimia perfecta de lo que significa la propia animaci\u00f3n, siempre en el l\u00edmite exacto de la posibilidad de un sue\u00f1o. Ya sea por los juguetes que viven de espaldas a la conciencia de sus propietarios, o por las criaturas de los sue\u00f1os que trabajan en exclusivo horario nocturno, o por los seres del m\u00e1s all\u00e1 (los muertos de Coco) o del m\u00e1s ac\u00e1 (el alma misma de Soul o los sentimientos de Del rev\u00e9s) que condicionan el presente consciente y vivo de los protagonistas, la gracia de la casa del flexo Luxo ha consistido hist\u00f3ricamente en cuestionar la propia realidad. Lo que vemos no es nunca exactamente lo que hay.La \u00faltima propuesta de Pixar firmada por Madeline Sharafian y Domee Shi, sobre una idea original de Adri\u00e1n Molina, insiste en los mismos t\u00e9rminos. Ahora con extraterrestres. Lo que abre un mundo de posibilidad si no infinito, s\u00ed gal\u00e1ctico. La historia del ni\u00f1o de 11 a\u00f1os del t\u00edtulo es la de un cr\u00edo que encuentra en la posibilidad de ser abducido por los alien\u00edgenas la puerta de entrada a otro lugar mejor, m\u00e1s agradable, adem\u00e1s de m\u00e1s plural, m\u00e1s diverso, menos excluyente y donde las palabras extra\u00f1o o extraterrestre o, apurando, inmigrante (por qu\u00e9 no) no significan nada. Es hu\u00e9rfano, vive en soledad su deseo de alcanzar el otro lado y su empe\u00f1o ocupa cada segundo de una vida deslumbrada por un sencillo mensaje de Carl Sagan. Desde aqu\u00ed, la pel\u00edcula se despliega ante los ojos del espectador como un calculado espejismo de buenos sentimientos, de espacios hipn\u00f3ticos y de criaturas m\u00e1s o menos inimaginables. Y con Glordon como un personaje memorable. Brillante.El problema, que lo hay, es el muy poco disimulado esfuerzo de no molestar a nadie. Ni siquiera a los que han hecho de la molestia su forma de estar en y contra el mundo. Y eso ya no es tanto Pixar o, por los menos, el mejor Pixar. Una de las directoras, Domee Shi, se hab\u00eda hecho notar en Red por su tratamiento desinhibido y provocativo de un argumento tan in\u00e9dito y hasta tab\u00fa como la regla. Recientemente conoc\u00edamos por The Hollywood Reporter que la historia original ideada por Adri\u00e1n Molina para la pel\u00edcula que nos ocupa era la de un ni\u00f1o representado en c\u00f3digo queer. Y que, probablemente, era su condici\u00f3n de diferente en un mundo de orgullosos e intransigentes iguales la que le hac\u00eda viajar (metaf\u00f3rica y realmente) m\u00e1s all\u00e1 de las estrellas para encontrar a todos sus iguales que son, precisamente, los que entienden la diferencia como otra forma, otra forma mucho mejor y m\u00e1s educada, de estar en el mundo, da lo mismo cu\u00e1l.El Elio que finalmente vemos, el Elio autocensurado despu\u00e9s de que el director original fuera amablemente despedido, poco tiene que ver con la actitud tan cerca de la provocaci\u00f3n como del riesgo que ha definido la parte m\u00e1s brillante de Pixar. El de ahora es un Elio masculino sin matices que hace suyo el reglamento del perfecto heterol\u00edder mundial (por eso le toman los marcianos). Est\u00e1 claro que los tiempos no son los adecuados; que el gas o agente naranja, dig\u00e1moslo as\u00ed, lo puede todo. Y quiz\u00e1 por ello, ahora el drama personal del personaje de Elio es el mucho m\u00e1s p\u00edo de un huerfanito que ha perdido a sus padres y que se ve obligado a vivir con su t\u00eda; una t\u00eda que no por casualidad es una muy respetable, muy soltera y muy rearmada militar.Pero no solo es el argumento o, mejor, la modificaci\u00f3n que ha vivido el argumento lo que impresiona (y asusta un poco, la verdad). La propia mec\u00e1nica de la pel\u00edcula apela en todo momento a los mecanismos m\u00e1s digeribles y comunes del melodrama en una muy poco pudorosa y en exceso ortodoxa exhibici\u00f3n de lo com\u00fan, por rutinario. Hay una voluntad expl\u00edcita y demasiado presente de ser blockbuster en todo momento. Algo que siempre hab\u00eda sido ajeno a Pixar como era el producir una pel\u00edcula casi exclusivamente infantil (quiz\u00e1 solo presente en sus trabajos menos inspirados como Cars) ocupa buena parte del metraje. Y descorazona. Descorazona ver c\u00f3mo el miedo gana terreno, c\u00f3mo las f\u00f3rmulas m\u00e1s agresivamente rancias (que si lo woke, que si la cancelaci\u00f3n, que si la libertad como bien de consumo...) lo filtran todo hasta desactivar a los mejores.Aunque quiz\u00e1 todo no sea m\u00e1s que una exageraci\u00f3n. Al final, y al margen de lo que pudo ser, lo que queda y lo que es Elio es una pel\u00edcula sorprendente en las formas, tierna en la actitud, simp\u00e1tica de puro amable... Y gusta, claro. \u00bfHabr\u00eda gustado m\u00e1s de otro modo? S\u00ed, sin duda, pero los tiempos son los que son, est\u00e1n cambiando y, la verdad, algo de p\u00e1nico dan.\u2014Director: Madeline Sharafian, Domee Shi. Guion: Julia Cho, Mark Hammer, Mike Jones. Historia: Adri\u00e1n Molina, Madeline Sharafian, Domee Shi, Julia Cho. 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Ya sea por los juguetes que viven de espaldas a la conciencia de sus propietarios, o por las criaturas de los sue\u00f1os que trabajan en exclusivo horario nocturno, o por los seres del m\u00e1s all\u00e1 (los muertos de Coco) o del m\u00e1s ac\u00e1 (el alma misma de Soul o los sentimientos de Del rev\u00e9s) que condicionan el presente consciente y vivo de los protagonistas, la gracia de la casa del flexo Luxo ha consistido hist\u00f3ricamente en cuestionar la propia realidad. Lo que vemos no es nunca exactamente lo que hay.La \u00faltima propuesta de Pixar firmada por Madeline Sharafian y Domee Shi, sobre una idea original de Adri\u00e1n Molina, insiste en los mismos t\u00e9rminos. Ahora con extraterrestres. Lo que abre un mundo de posibilidad si no infinito, s\u00ed gal\u00e1ctico. La historia del ni\u00f1o de 11 a\u00f1os del t\u00edtulo es la de un cr\u00edo que encuentra en la posibilidad de ser abducido por los alien\u00edgenas la puerta de entrada a otro lugar mejor, m\u00e1s agradable, adem\u00e1s de m\u00e1s plural, m\u00e1s diverso, menos excluyente y donde las palabras extra\u00f1o o extraterrestre o, apurando, inmigrante (por qu\u00e9 no) no significan nada. Es hu\u00e9rfano, vive en soledad su deseo de alcanzar el otro lado y su empe\u00f1o ocupa cada segundo de una vida deslumbrada por un sencillo mensaje de Carl Sagan. Desde aqu\u00ed, la pel\u00edcula se despliega ante los ojos del espectador como un calculado espejismo de buenos sentimientos, de espacios hipn\u00f3ticos y de criaturas m\u00e1s o menos inimaginables. Y con Glordon como un personaje memorable. Brillante.El problema, que lo hay, es el muy poco disimulado esfuerzo de no molestar a nadie. Ni siquiera a los que han hecho de la molestia su forma de estar en y contra el mundo. Y eso ya no es tanto Pixar o, por los menos, el mejor Pixar. Una de las directoras, Domee Shi, se hab\u00eda hecho notar en Red por su tratamiento desinhibido y provocativo de un argumento tan in\u00e9dito y hasta tab\u00fa como la regla. Recientemente conoc\u00edamos por The Hollywood Reporter que la historia original ideada por Adri\u00e1n Molina para la pel\u00edcula que nos ocupa era la de un ni\u00f1o representado en c\u00f3digo queer. Y que, probablemente, era su condici\u00f3n de diferente en un mundo de orgullosos e intransigentes iguales la que le hac\u00eda viajar (metaf\u00f3rica y realmente) m\u00e1s all\u00e1 de las estrellas para encontrar a todos sus iguales que son, precisamente, los que entienden la diferencia como otra forma, otra forma mucho mejor y m\u00e1s educada, de estar en el mundo, da lo mismo cu\u00e1l.El Elio que finalmente vemos, el Elio autocensurado despu\u00e9s de que el director original fuera amablemente despedido, poco tiene que ver con la actitud tan cerca de la provocaci\u00f3n como del riesgo que ha definido la parte m\u00e1s brillante de Pixar. El de ahora es un Elio masculino sin matices que hace suyo el reglamento del perfecto heterol\u00edder mundial (por eso le toman los marcianos). Est\u00e1 claro que los tiempos no son los adecuados; que el gas o agente naranja, dig\u00e1moslo as\u00ed, lo puede todo. Y quiz\u00e1 por ello, ahora el drama personal del personaje de Elio es el mucho m\u00e1s p\u00edo de un huerfanito que ha perdido a sus padres y que se ve obligado a vivir con su t\u00eda; una t\u00eda que no por casualidad es una muy respetable, muy soltera y muy rearmada militar.Pero no solo es el argumento o, mejor, la modificaci\u00f3n que ha vivido el argumento lo que impresiona (y asusta un poco, la verdad). La propia mec\u00e1nica de la pel\u00edcula apela en todo momento a los mecanismos m\u00e1s digeribles y comunes del melodrama en una muy poco pudorosa y en exceso ortodoxa exhibici\u00f3n de lo com\u00fan, por rutinario. Hay una voluntad expl\u00edcita y demasiado presente de ser blockbuster en todo momento. Algo que siempre hab\u00eda sido ajeno a Pixar como era el producir una pel\u00edcula casi exclusivamente infantil (quiz\u00e1 solo presente en sus trabajos menos inspirados como Cars) ocupa buena parte del metraje. Y descorazona. Descorazona ver c\u00f3mo el miedo gana terreno, c\u00f3mo las f\u00f3rmulas m\u00e1s agresivamente rancias (que si lo woke, que si la cancelaci\u00f3n, que si la libertad como bien de consumo...) lo filtran todo hasta desactivar a los mejores.Aunque quiz\u00e1 todo no sea m\u00e1s que una exageraci\u00f3n. Al final, y al margen de lo que pudo ser, lo que queda y lo que es Elio es una pel\u00edcula sorprendente en las formas, tierna en la actitud, simp\u00e1tica de puro amable... Y gusta, claro. \u00bfHabr\u00eda gustado m\u00e1s de otro modo? S\u00ed, sin duda, pero los tiempos son los que son, est\u00e1n cambiando y, la verdad, algo de p\u00e1nico dan.\u2014Director: Madeline Sharafian, Domee Shi. Guion: Julia Cho, Mark Hammer, Mike Jones. Historia: Adri\u00e1n Molina, Madeline Sharafian, Domee Shi, Julia Cho. M\u00fasica: Rob Simonsen.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/elio-el-pixar-mas-conservador-hetero-y-autocensurado-tambien-es-pixar\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vof-news.eu\/es\/elio-el-pixar-mas-conservador-hetero-y-autocensurado-tambien-es-pixar\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/elio-el-pixar-mas-conservador-hetero-y-autocensurado-tambien-es-pixar\/#primaryimage","url":"https:\/\/vof-news.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/17519860541727.jpg","contentUrl":"https:\/\/vof-news.eu\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/17519860541727.jpg","width":1366,"height":648},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/elio-el-pixar-mas-conservador-hetero-y-autocensurado-tambien-es-pixar\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Elio: el Pixar m\u00e1s conservador, hetero y autocensurado tambi\u00e9n es Pixar (***)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/#website","url":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/","name":"vof-news.eu","description":"","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/#\/schema\/person\/f6a2a4309f0561835797fd8c19b333ed","name":"Author","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/b67e614b1b25b3e9c0c239efdd2fde5ab015b5affd6f1c3c85911ca4b384e790?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/b67e614b1b25b3e9c0c239efdd2fde5ab015b5affd6f1c3c85911ca4b384e790?s=96&d=mm&r=g","caption":"Author"},"sameAs":["http:\/\/vof-news.eu"],"url":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/author\/zwt6qxnjulxbnyg\/"}]}},"yoast_meta":{"yoast_wpseo_title":"","yoast_wpseo_metadesc":"","yoast_wpseo_canonical":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249969","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=249969"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249969\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":249976,"href":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249969\/revisions\/249976"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/249970"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=249969"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=249969"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vof-news.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=249969"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}