Trump amenaza con atacar plantas eléctricas de Irán si no abre el estrecho de Ormuz en 48 horas

La guerra en Irán sigue su escalada sin control. En un mensaje en su desafiante tono habitual, el presidente Donald Trump advirtió que Estados Unidos «aniquilará» centrales eléctricas en Irán si la República Islámica no abre por completo el estratégico estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas. Y además va más allá diciendo que «destruirá» varias centrales eléctricas «empezando por la más grande». El rubio presidente no tiene ningún problema en amenazar con algo que es, en esencia, un crimen de guerra por tratarse de un objetivo civil.

Por su parte, el régimen de los ayatolás respondió a Trump: «Todas las infraestructuras energéticas, de tecnología de la información y de desalinización pertenecientes a EEUU» en la región se convertirán en objetivos. Posteriormente, el representante de Irán ante la Organización Marítima Internacional (OMI) aseguró que el estrecho de Ormuz permanece abierto a la navegación internacional, excepto para Israel y Estados Unidos. Como este periodista pudo comprobar esta semana, se trata de una aformación que no es cierta. De 150 petroleros diarios que suelen atravesar el paso, tan sólo lo han conseguido unos 90 en dos semanas, casi todos ellos vinculados a Irán o a China. El resto de países no pueden entrar o salir del Golfo Pérsico bajo amenaza de ataque.

En realidad, los ataques a instalaciones de energía no son nuevos. Vladimir Putin ha usado esta forma de terror contra la población civil de Ucrania, que ha padecido situaciones muy duras durante el pasado invierno. Ahora EEUU amenaza a Irán con el mismo tipo de bombardeos.

Los acontecimientos indican que la guerra en Oriente Medio, ahora en su cuarta semana, avanzaba en una nueva y peligrosa dirección. Con estas declaraciones, puede que se refiriera a la central nuclear de Bushehr, la más grande de Irán, que ya fue alcanzada la semana pasada, o a Damavand, una planta de gas natural cerca de Teherán, la capital de Irán. Mientras tanto, Estados Unidos está desplegando dos grupos anfibios completos de 5.000 marines en total, uno desde la costa de EEUU y otro desde el mar de Japón. Tardarán una semana en llegar a esta región.

Advertencia de Irán

Irán advirtió a primera hora del domingo que cualquier ataque contra sus instalaciones energéticas provocaría ataques contra activos energéticos y de infraestructura de Estados Unidos e Israel, en concreto instalaciones de tecnología de la información y de desalinización en la región, según un comunicado que citaba a un portavoz militar iraní y que difundieron medios estatales y sitios web semioficiales, informa Efe.

Además, las autoridades iraníes trasladaron a la Organización Marítima Internacional (OMI) que el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz está permitido para la mayoría de los buques, si bien advirtieron de que esta autorización no se extiende a embarcaciones vinculadas a «países enemigos», lo que indica que Teherán determinaría qué embarcaciones tienen permitido el paso. Irán ya ha aprobado el paso de barcos por la vía marítima hacia China y otros lugares de Asia.

Así lo ha señalado el representante permanente de Irán ante el organismo dependiente de Naciones Unidas, Seyed Ali Mousavi, en declaraciones recogidas este domingo por la agencia semioficial Mehr, en las que ha reiterado la disposición de Teherán a colaborar con la OMI para reforzar la seguridad en el golfo Pérsico.

El estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el resto de los océanos del planeta, es una ruta crucial para el flujo mundial de petróleo. Los ataques contra buques comerciales y las amenazas de nuevos golpes han detenido a casi todos los petroleros que transportaban petróleo, gas y otros bienes por el paso, lo que ha llevado a recortes de producción de algunos de los mayores productores de petróleo del mundo, porque su crudo no tiene adónde ir.

Ataques

Varios misiles iraníes impactaron en las ciudades sureñas de Dimona y Arad, dos zonas cerca del principal centro de investigación nuclear de Israel, donde dejaron decenas de heridos y edificios de apartamentos destrozados.

También el domingo, Qatar confirmó la muerte de seis personas en un accidente de helicóptero qatarí en las aguas territoriales de la nación del golfo Pérsico ocurrido el día anterior. El Ministerio del Interior dijo que una persona seguía desaparecida tras el accidente, que se atribuyó a un «fallo técnico». El comunicado del Ministerio del Interior no aclaró la nacionalidad de los fallecidos ni dijo si eran civiles o militares.

El ejército de Israel dijo que no pudo interceptar estos misiles que impactaron en las ciudades más grandes cerca del centro nuclear en el desierto del Néguev. Fue la primera vez que misiles iraníes penetraron los sistemas de defensa aérea de Israel en el área. «Si el régimen israelí es incapaz de interceptar misiles en la zona de Dimona, fuertemente protegida, eso es, operativamente, una señal de que se entra en una nueva fase de la batalla», dijo en X Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní.

Los equipos de rescate dijeron que al menos 64 personas fueron trasladadas a hospitales tras el impacto directo en Arad. Dimona está unos 20 kilómetros (12 millas) al oeste del centro de investigación nuclear y Arad a unos 35 kilómetros (22 millas) al norte.

El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, de línea dura, visitó el domingo la ciudad sureña de Arad y dijo que Israel está en una «batalla histórica» contra Irán y que debe «continuar hasta la victoria».

Se cree que Israel es el único país de Oriente Medio con armas nucleares, aunque sus dirigentes se niegan a confirmar o negar su existencia. El organismo de control nuclear de la ONU indicó en X que no había recibido reportes de daños en el centro israelí ni de niveles anormales de radiación.