«Si no lo hacemos nosotros, lo harán Rusia o China»: la amenaza reiterada de Trump para quedarse Groenlandia

Donald Trump es un excelente perro de prensa. Lo suyo es sujetar y no soltar cuando algo le interesa de veras. Y Groenlandia le interesa muchísimo. Ya se la quiso quedar en su primer mandato (2017-2021) y ahora vuelve a la carga. Pese a que sus aliados europeos y de la OTAN se echan las manos a la cabeza, él insiste: es mi tesoro y lo quiero. 

Esta madrugada, mientras viajaba en el Air Force One entre Florida y Washington, ha vuelto a enfatizar ante la prensa que quiere hacerse con esta isla autónoma pero cobijada bajo la administración de Dinamarca. Y que no se trata, obvio, de un interés particular (por recursos naturales o por posición geoestrategica ideal), sino altruista: es por la seguridad del mundo. La toma de Groenlandia es necesaria, enfatiza, para que EEUU evite que Rusia o China obtengan el control del estratégico territorio ártico.

«Si no tomamos Groenlandia, Rusia o China tomarán Groenlandia, y no voy a permitir que eso suceda… pero de una forma u otra, vamos a tener Groenlandia», ha dicho. Trump ha lanzado una de esas amenazas veladas suyas, tan clásicas: «Groenlandia debería aceptar el acuerdo, porque no quiere ver a Rusia o China tomar el control», aconseja. 

El presidente ha subrayado que no le interesa un arreglo temporal en la zona, como el arrendamiento de territorio, sino una adquisición permanente. «Hablamos de adquirir, no de arrendar, no de tenerlo a corto plazo. Hablamos de adquirir. Si no lo hacemos nosotros, Rusia o China lo harán, y eso no va a suceder mientras yo sea presidente», añadió.

Al señalar la presencia actual de bases estadounidenses en Groenlandia, remarcó que EEUU necesita «más que eso».  «Necesitas propiedad… Realmente necesitas título», indica. Por eso, no se va a conformar. 

Oposición interna

Esta retórica está siendo criticada incluso por miembros de su propio partido. Esta semana, está previsto que los opositores demócratas fuercen un voto en el Senado norteamericano para evitar que el presidente lance ataques militares en Groenlandia y se espera que un grupo de republicanos se sumen a ellos, en un intento de controlar la asertividad del mandatario, en una jugada similar a la que la semana pasada se votó sobre Venezuela, que se debe ratificar esta misma semana. 

El senador Tim Kaine, demócrata de Virginia, afirma: «Forzaremos un voto en el Senado para que no haya acción militar de EE.UU. en Groenlandia o Dinamarca si necesitamos hacerlo. Vamos a obtener un abrumador apoyo bipartidista de que este presidente es un ridículo por siquiera sugerir esto». En el programa Face The Nation de CBS, el legislador, miembro de los comités de Relaciones Exteriores y de Fuerzas Armadas, ha pedido tomar en «serio» y literalmente» las declaraciones de Trump, que el viernes anunció que ha decidido «hacer algo» con el territorio autónomo danés «ya sea por las buenas o por las malas».

«No vamos a hacerlo de la forma difícil, y tampoco vamos a hacerlo de la forma fácil. Vamos a continuar trabajando con Dinamarca como una nación soberana, con la que estamos aliados, y no vamos a tratarlos como un adversario o un enemigo», comentó.

Kaine fue uno de los impulsores, junto al republicano Rand Paul, de la iniciativa que el Senado aprobó el jueves que busca bloquear nuevas e hipotéticas incursiones militares del Gobierno de Trump en Venezuela, tras la toma del presidente Nicolás Maduro, lo que contó con el apoyo de cinco republicanos.

Templar los ánimos

El ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, se reunirá justo este lunes con su el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en Washington, donde abordará una estrategia de seguridad común de la OTAN en el Ártico ante las pretensiones de Trump de hacerse con el control de Groenlandia.

Ayer mismo, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, advirtió de que la creciente disputa en torno al territorio de Groenlandia podría tener repercusiones directas sobre la seguridad de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), subrayando que cualquier amenaza contra este territorio autónomo socavaría el sistema de seguridad colectiva de la Alianza.

La socialdemócraya declaró, durante un debate celebrado con dirigentes de partidos nacionales, que Groenlandia atraviesa un «momento decisivo», en un contexto marcado por el aumento de las presiones estadounidenses y los intentos de Trump de imponer el control de Washington sobre la isla ártica. «Existe un conflicto en curso en torno a Groenlandia, y el asunto va más allá de lo que parece a simple vista», recalcó. Cualquier amenaza contra uno de los miembros de la OTAN pondría en entredicho el sistema de seguridad colectiva vigente desde el final de la Segunda Guerra Mundial, avisa. 

En mensajes publicados en las plataformas Facebook e Instagram, la primera ministra afirmó que Dinamarca es «un aliado leal y firme», que lleva a cabo un amplio proceso de rearme y está preparada para defender sus valores, «también en el Ártico», reiterando el compromiso de su país con el derecho internacional, el derecho de los pueblos a la autodeterminación y la integridad territorial.

Además, anunció que su ministro de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, se reunirá esta semana con su homólogo estadounidense, Marco Rubio, para mantener conversaciones sobre Groenlandia, tras una solicitud conjunta de Dinamarca y del Gobierno del territorio para iniciar un diálogo con Washington.

Por qué importa esta isla helada

La isla de Groenlandia, con más de dos millones de kilómetros cuadrados pero con unos 56.000 habitantes como mucho, está en la diana de Trump por razones justificadas. Vale, vale mucho, y puede valer más en los próximos años. 

Estas son las razones: