«Seguimos navegando». Con esa frase, difundida en la madrugada de este jueves a través de sus redes sociales, la Global Flotilla Sumud ha confirmado que una treintena de todos los barcos que conforman su flota prosiguen su travesía rumbo a Gaza, pese al asalto de Israel y la interceptación de otras trece embarcaciones. La organización ha situado a sus naves a unas 46 millas náuticas del enclave gazatí, algo así como unos 85 kilómetros. “Las intercepciones ilegales de Israel no nos disuadirán. Continuamos con nuestra misión para romper el bloqueo y abrir un corredor humanitario”, añadía el portavoz de la organización.
Las operaciones israelíes comenzaron en la noche del miércoles, todavía en aguas internacionales, a unas 80 millas de Gaza. La Flotilla ha denunciado que los soldados embistieron una de las embarcaciones y atacaron a otras con cañones de agua, además de cortar las transmisiones en directo y dejar incomunicados a los tripulantes. Los barcos interceptados son el Aurora, el Dir Yassine, el Grande Blu, el Hio, el Huga, el Morgana, el Otaria, el Seulle, el Spectre y el Yulara, junto con los tres primeros retenidos, el Adara, el Alma y el Sirius. En este último viajaba la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que grabó un mensaje antes de ser detenida en el que advertía de que quedarían “absolutamente incomunicados” si Israel procedía al asalto.
En total, unos 200 tripulantes han sido arrestados a bordo de esas trece embarcaciones. Según la propia Flotilla, entre ellos hay 30 españoles, 22 italianos, 21 turcos, 12 malasios, 11 tunecinos, 11 brasileños y diez franceses. La lista de nacionalidades se amplía a nueve irlandeses, ocho argelinos, siete estadounidenses, siete alemanes, seis británicos, cuatro noruegos, cuatro suecos y tres ciudadanos de Marruecos, Jordania, Polonia, México y Portugal. También figuran dos personas de Kuwait, Colombia y Suiza, además de un ciudadano de República Checa, Mauritania, Austria, Bulgaria, Australia, Bélgica, Dinamarca, Bahréin, Países Bajos, Finlandia, Sudáfrica y Eslovaquia. La organización asegura que desconoce la situación y el estado de todos ellos.
El Gobierno israelí ofrece otra versión. El Ministerio de Exteriores ha informado en su cuenta oficial de X de que los barcos fueron detenidos “de forma segura” y de que sus pasajeros están siendo trasladados al puerto de Asdod. En el mismo mensaje, la diplomacia israelí introdujo un tono irónico al asegurar que “Greta [Thunberg] y sus amigos están sanos y salvos”, en alusión a la activista medioambiental que participa en la misión.
La Flotilla, en cambio, insiste en que los 30 barcos que permanecen en navegación avanzan “abriéndose camino lejos de las naves militares” y que sus tripulantes “están decididos y motivados” para alcanzar las orillas de Gaza. El comunicado subraya que las intercepciones “ilegales” no detendrán una misión que se declara pacífica y que se ha planteado como una operación humanitaria frente al bloqueo impuesto por Israel sobre la Franja.
El asalto ha desencadenado una serie de reacciones diplomáticas en varios continentes. En Colombia, el presidente Gustavo Petro ordenó la retirada del personal diplomático en Israel y anunció que iniciará el proceso para abandonar el tratado de libre comercio con Tel Aviv, después de calificar de “secuestro” la detención de dos ciudadanas colombianas. En América Latina también se pronunciaron Chile y Bolivia, que respaldaron la misión y denunciaron lo que consideran un uso desproporcionado de la fuerza, mientras que Venezuela describió la operación como un “acto de piratería”.
En Asia, el Gobierno de Malasia, con doce ciudadanos retenidos, condenó enérgicamente la actuación de Israel, a la que acusó de intimidación y coerción contra civiles. Turquía fue más allá y habló de un “acto terrorista” contra una misión humanitaria. En Europa, los gobiernos de España y Francia reclamaron a Israel que garantice la integridad y seguridad de los participantes de la Flotilla, mientras que otros países con nacionales detenidos, como México, Alemania o Irlanda, han seguido de cerca el avance de la situación.
El impacto del asalto también se ha trasladado al plano social. En la noche del miércoles se registraron manifestaciones en Roma, Atenas, Bruselas, Berlín, Nápoles, Estambul y Barcelona, así como en capitales de América Latina como Bogotá, donde decenas de personas bloquearon las calles. En Italia, los sindicatos han convocado una huelga general para el viernes en protesta por la retención de ciudadanos italianos en aguas internacionales. Las principales marchas de solidaridad están previstas a lo largo de este jueves, en un clima de incertidumbre sobre el desenlace de la travesía.
La Flotilla Sumud se encuentra así en un punto crítico. Israel ha conseguido detener una parte sustancial de la expedición, pero no ha frenado el conjunto. Treinta barcos mantienen el rumbo hacia Gaza y el episodio se ha convertido en un foco de atención internacional que combina la presión diplomática, la movilización ciudadana y la incógnita de lo que pueda suceder en las últimas millas antes de alcanzar la Franja.
