Sánchez trata de amarrar el apoyo de los socios y confía en que cumplir con Junts abra una “ventana de oportunidad”

“Vamos a jugar todas las cartas”. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pretende amarrar el apoyo de los socios de la coalición para lo que queda de legislatura pese a la suma de investigaciones de corrupción y las denuncias de acoso sexual contra dirigentes socialistas. La previsión del Ejecutivo es presentar los Presupuesto en febrero de 2026 y Sánchez cree que “cumplir con la agenda de Junts puede abrir una ventana con ellos”, según ha explicado en una conversación informal con periodistas en Moncloa con motivo de las fiestas. En esa charla ha adelantado que la próxima portavoz del Gobierno en relevo de Pilar Alegría —candidata del PSOE en Aragón— será una mujer, pero no ha dado nombres.

Sánchez ha pisado el acelerador para intentar cumplir los compromisos pendientes con Junts después de que Carles Puigdemont decidiera romper con el Gobierno. A un paquete de iniciativas aprobado la semana pasada, el presidente se ha mostrado dispuesto a avanzar en esa dirección para intentar seducir a Junts.

Así, en una rueda de prensa esta mañana ha reiterado su voluntad de publicar las balanzas fiscales con una “metodología pactada con Junts”. También ha anunciado que solicitarán en los próximos días que Catalunya y Euskadi sean miembros asociados en la Unesco y la Organización Mundial del Turismo. El presidente ha asegurado que tiene “la voluntad absoluta de lograr y cumplir con los acuerdos marcados.

El presidente ha admitido que las relaciones con Junts están “rotas”, pero confía en recuperarlas hito a hito con el horizonte puesto en la primavera de 2026. “La amnistía va a ser el hito de 2026”, reconoce un ministro. La vuelta de Puigdemont, creen en Moncloa, puede marcar un punto de inflexión.

A pesar de los escándalos de corrupción y denuncias por acoso contra sus excolaboradores, a lo que se suma la elevación de la presión por parte de los socios de investidura, en una conversación informal con los periodistas ha asegurado que está “en forma”. Sánchez intenta desdramatizar la situación y seguir adelante hasta que acabe la legislatura.

También ha asegurado que no tiene “problema” en reunirse con los diferentes grupos parlamentarios, tal y como ha solicitado ya ERC, aunque ha reconocido que con Puigdemont las relaciones están “rotas”.

Sánchez ha considerado que el Gobierno ha “contrastado” su capacidad en “múltiples crisis”, al ser preguntado por los casos de acoso en el PSOE o las actuaciones contra José Luis Ábalos, Santos Cerdán o la exmilitante socialista Leire Díez. El jefe del Ejecutivo asegura que, pese a todo, se encuentra “en muy buen momento de forma” y “con ganas de continuar” en Moncloa. Él cree contar con “un punto de madurez para ver las cosas con otra perspectiva” aunque “sin restar gravedad” a los casos que están aflorando en las últimas semanas. “Siento dolor y decepción”, ha reconocido, si bien ha insistido en su obligación de “actuar” contra quienes hayan cometido supuestas irregularidades. Con todo, Sánchez reitera que vive un “momento de solidez política” que, a su juicio, “contrasta” con el que viven los partidos de la oposición.