Vladimir Putin tienda la mano a Volodímir Zelenski. El líder del Kremlin ha sorprendido este miércoles desde Pekín (China) y, tras asistir a los festejos por el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, ha asegurado en una rueda de prensa que «si Zelenski está preparado, que venga a Moscú y esta reunión tendrá lugar«.
El mandatario ruso ha confesado que fue el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el que le pidió que acercaran posturas y que accediera a este encuentro bilateral con su homólogo ucraniano. «Se ve cierta luz al final del túnel», ha detallado.
«Donald me pidió celebrar tal encuentro si fuera posible. Respondí que sí, es posible», ha afirmado este miércoles, antes de preguntarse si tal encuentro con Zelenski «tendría sentido«.
Pese a sus buenas palabras sobre Trump, Putin ha destacado que el presidente de Estados Unidos sigue teniendo este miércoles «sobre la mesa» una invitación para reunirse con él en Rusia. Una invitación que ya propuso al fin de su encuentro en Alaska.
Antes de abrir la puerta a su primer encuentro con Zelenski, ha insistido en que las garantías de seguridad que pide Kiev cuentan con algunas líneas rojas. «La seguridad de un país no puede garantizarse a expensas de otro«, ha razonado.
Pese a los acercamientos, el líder del Kremlin ha justificado que Rusia seguirá persiguiendo sus objetivos «por medios militares» y ha reiterado su intención de que Ucrania no entre en la OTAN.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, adelantó este martes que tras viajar a China y verse con Putin, consideraba que ni el líder ucraniano ni el ruso estaban aún «preparados» para avanzar en la paz.
