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Kyrgios, una carrera marcada por los escándalos: positivo por cocaína, faltas de respeto y gestos obscenos

Kyrgios, una carrera marcada por los escándalos: positivo por cocaína, faltas de respeto y gestos obscenos

Nick Kyrgios ha firmado el último capítulo de una historia repleta de escándalos. El tenista australiano ha sido suspendido de forma provisional este miércoles por la Agencia Internacional de Integridad (ITIA) tras dar positivo por cocaína en un control antidopaje que se le realizó durante la disputa del Mallorca Open el pasado 22 de junio y por el que está sancionado desde el 4 de agosto.

Fue el propio deportista quien lo comunicó en sus redes sociales con un extenso comunicado. "Quería que lo supieran de mí primero", escribía el australiano. Aunque este escándalo alcance unas dimensiones extremas, Kyrgios nunca ha estado ausente de las polémicas. Ahora, este episodio se suma como un nuevo capítulo a un libro ya de por sí extenso, escrito a golpe de escándalos.

Sus actitudes siempre han sido más que cuestionables. Una de las primeras veces que se pudo ver el carácter del tenista fue en 2015, durante el partido de segunda ronda del Masters 1000 de Canadá. Kyrgios perdió los nervios frente al tenista suizo Stan Wawrinka y decidió atacarle señalando a su pareja. Los micrófonos que había en pista consiguieron captar el comentario: "Kokkinakis se ha acostado con tu novia, siento decírtelo, colega". El resultado fue una multa de 10.000 dólares por parte de la ATP.

Pero esos no son los únicos miles de euros que Kyrgios ha tenido que desembolsar por sus bochornosas actitudes. El siguiente escándalo llegó durante un partido contra Mischa Zverev, hermano del ganador de un Grand Slam Alexander Zverev. Fue en el Masters 1000 de Shanghái, donde el australiano dejó patente las pocas ganas que tenía de estar sobre la pista. Partía como favorito ante un Zverev que llegaba desde la previa y ocupaba entonces el puesto 110 del mundo. Sin embargo, si el rival apenas lucha, no corre y te regala cada punto, la balanza se inclina hacia el otro lado. Y, por si quedaban dudas de que no quería estar allí, ya las disipó él: "¿Puedes decir ya 'Time', para que pueda acabar este partido e irme a casa?", respondía el jugador al juez de silla tras este reprocharle su actitud en la pista. 16.500 dólares fueron esta vez.

Pero parece que esas multas no son más que eso, desembolsos económicos, porque, como escarmiento, nunca parecen haber surtido efecto. En 2018, durante las semifinales de Queens contra Novak Djokovic, el australiano simuló una masturbación usando una botella de agua. ¿Resultado? Una multa más. 15.000 dólares en este caso. Pero, claro, no fueron suficientes para evitar un escándalo más.

Polémica tras polémica, Kyrgios ya no parece capaz de sorprender, pero el australiano siempre encuentra la manera de superar las expectativas, y más en un deporte como el tenis, tradicionalmente asociado al saber estar, la corrección y la elegancia. Imposible llevar la cuenta de la cantidad de raquetas que ha roto tras perder los nervios. Una de ellas fue contra Rafa Nadal durante Indian Wells 2022, donde, tras estrellar su raqueta contra el suelo, casi golpeó al recogepelotas. Pero también ha lanzado sillas, botellas de agua e innumerables gritos a la grada y al juez de silla. Ha protagonizado ruedas de prensa surrealistas mientras comía sushi y ha escupido a los aficionados cuando el partido no salía a su antojo.

Curioso también cómo en 2024, el australiano comentó públicamente el caso de dopaje de Jannik Sinner: "Es ridículo, ya sea accidental o planeado. Te hacen dos pruebas con una sustancia prohibida (esteroides)... Deberías estar fuera durante dos años", escribía Nick en sus redes sociales. Ahora, las tornas han cambiado y es él quien se encuentra en el centro de un caso de dopaje.

Dentro y fuera de la pista, Kyrgios nunca ha estado ajeno a los incidentes que, desde hace ya tiempo, fomentan una imagen de él más que cuestionable. Ahora, el último capítulo, que, aunque tras conocer su historia, parece no sorprender, vuelve a poner en cuestión la deportividad y la ética de un jugador de tenis al que éxitos no le han faltado, llegando a ser el número 13 del mundo en 2016. Colecciona siete títulos individuales y cuatro finales, la última nada más y nada menos que en Wimbledon 2022. Pero lo que más ostenta son escándalos y, en ocasiones, eso se recuerda más que los triunfos.


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