A cuatro años y medio del inicio de la invasión rusa a gran escala y en el marco de la conmemoración del 35º aniversario del Día de la Independencia de Ucrania, la comunidad internacional ha redoblado tanto sus advertencias humanitarias como sus compromisos estratégicos con el país de Europa del Este.
En una sesión de urgencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Nueva York -convocada a petición de Dinamarca, Francia, Grecia, Letonia y Reino Unido-, la subsecretaria general de Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz, Rosemary DiCarlo, alertó de que el conflicto ha entrado en una "peligrosa espiral".
Según datos presentados ante la ONU, el pasado mes de julio se convirtió en el más mortífero para la población civil en Ucrania desde mayo de 2022, con un saldo de 437 civiles muertos y 2.610 heridos. Entre las víctimas mortales se contabilizan al menos 17 niños, la cifra infantil mensual más alta registrada desde abril de 2022.
"Sin medidas inmediatas para poner fin a la peligrosa espiral actual, empezando por el cese de todos los ataques contra los núcleos de población, millones de ucranianos se enfrentan a la perspectiva de otro invierno sombrío, frío y mortal", advirtió DiCarlo.
Por su parte, el jefe humanitario de Naciones Unidas, Tom Fletcher, remarcó la urgencia de proteger la infraestructura energética antes de la llegada de las bajas temperaturas y llamó a abrir un debate global sobre la "innovación militar letal", señalando que "la tecnología está avanzando más rápido que la rendición de cuentas".
Giro estratégico de Londres
Mientras la diplomacia advertía en la ONU, los líderes europeos se congregaban de manera presencial y telemática en Kiev para respaldar al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
El anuncio más relevante provino de Londres: el primer ministro británico, Andy Burnham, -en su primera salida oficial al extranjero tras asumir el cargo-, confirmó que el Reino Unido compartirá con Ucrania la tecnología y los detalles técnicos clasificados para que Kiev pueda fabricar en su propio territorio los misiles de ataque de largo alcance Storm Shadow (con un alcance mínimo de 250 kilómetros).
Este traspaso tecnológico permitirá al Ejército ucraniano sortear los cuellos de botella de suministro externo y producir sus propios proyectiles de precisión.
La reacción de Moscú fue inmediata. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que Londres "echa aceite al fuego de manera metódica" y calificó la medida de implicación directa en el conflicto.
Burnham respondió desde Kiev que el Reino Unido mantendrá firme su respaldo "a pesar de las amenazas de Rusia".
Blindaje financiero y defensa antiaérea
La cumbre de la Coalición de los Voluntarios en Kiev también abordó las urgencias operativas inmediatas, que el país invadido espera con ansia. Zelenski detalló que Ucrania requiere con urgencia al menos 300 misiles interceptores para baterías Patriot (PAC-3) con el fin de proteger las ciudades e instalaciones críticas ante las oleadas de misiles balísticos rusos. Al mismo tiempo, confirmó trabajos conjuntos con Alemania para diseñar defensas antimisiles de desarrollo propio.
Además de la defensa aérea está el respaldo energético: líderes como el canciller alemán Friedrich Merz y la primera ministra italiana Giorgia Meloni anunciaron nuevos envíos de generadores y equipos eléctricos para asegurar la estabilidad de la red ante la amenaza de nuevos bombardeos contra la infraestructura de suministro.
La Comisión Europea también autorizó ayer el desembolso de 6.100 millones de euros destinados a sistemas de defensa aérea, municiones y radares (parte del paquete crediticio plurianual de 90.000 millones de euros). Zelenski solicitó, asimismo, adelantar fondos para cubrir un déficit presupuestario militar estimado en 27.000 millones de dólares para el presente ejercicio.
El presidente francés, Emmanuel Macron, uno de los impulsores de este grupo de apoyo y que intervino en la cita de ayer por vía telemática, instó a los aliados a endurecer el régimen de sanciones internacionales frente a los intentos de Moscú de erosionar la cohesión del bloque europeo a medida que se prolonga la contienda.