Kyrgios derrota con comodidad a Sabalenka en una Batalla de los Sexos que cuestiona el tenis femenino

Fue un partidillo entre dos amigos. Fue una exhibición para ganar dinero, una de tantas en el tenis, cada vez más frecuentes. Fue entretenimiento y pantomima. Pero, sobre todo, fue un flaco favor para el tenis femenino.

Nick Kyrgios, un jugador que lleva tres años al borde de la jubilación, comentarista de televisión, talento convertido en polemista, derrotó este domingo por un claro 6-3 y 6-3 a la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, en la llamada Batalla de los Sexos 2.0, celebrada en Dubái. Ni uno ni otra se lo tomaron en serio: hubo errores para aburrir y muchos golpes extraños, pero quedó claro que Sabalenka era inferior a Kyrgios.

En los pocos intercambios serios que se pudieron ver, Sabalenka, una jugadora capaz de dominar a todas sus rivales, se quedaba atrás, sin recursos, apenas aguantando. El excéntrico australiano, además, se impuso con la sensación de no estar golpeando la bola tan fuerte como de costumbre, a medio gas.

El partido se planteó como un duelo entre iguales, si acaso con pequeñas ventajas para que Sabalenka pudiera lucirse. Su parte de la pista era un 9% más pequeña y ambos disponían de una única bola con su saque. Un error.

Cincuenta años después, el efecto contrario

La cita remitía inevitablemente a otra mítica Batalla de los Sexos del tenis: la que en 1973 enfrentó al excampeón estadounidense Bobby Riggs, que tenía entonces 55 años, con las dos mejores tenistas femeninas de la época, Margaret Court y Billie Jean King.

Para ambas, aquellos partidos sirvieron como reivindicación en un momento en el que se estaba organizando el circuito profesional femenino. Riggs ganó claramente a Court, pero perdió ante Billie Jean King, lo que adquirió un enorme valor simbólico en aquel momento histórico.

La situación ahora es muy diferente, con un tenis femenino sólidamente asentado desde hace décadas y que ha logrado equiparar los premios en los principales torneos. Por ello, la victoria de Kyrgios ante Sabalenka aporta argumentos a quienes consideran que la igualdad económica no responde al mérito relativo de unos y otras.

«Me encantaría volver a jugar»

Después del encuentro, Kyrgios asumió que estaba nervioso y que su estado físico no era el idóneo. «No creo que mucha gente se hubiera atrevido a jugar este partido, sobre todo en mi estado. Aryna estaba preparada para el reto. Yo jugué bajo presión porque llevo dos años fuera del juego. No podía usar prácticamente la mano derecha».

El tenista australiano de 30 años alabó a Sabalenka. «Es una tenista increíble. Cuando se movía de un lado a otro y pegaba algunos golpes pensé que la diferencia con los jugadores de élite es menor. Podía haber pasado cualquier cosa.

Aryna Sabalenka, mientras, se confesó satisfecha con lo ocurrido. «Me sentí genial. Creo que di una gran pelea. Él estaba teniendo dificultades. Se puso muy tenso. Creo que fue un partido de gran nivel y ya conozco sus fortalezas y debilidades. El siguiente partido que juegue con él será mejor. Me encantaría volver a jugar».