El miércoles por la noche, después de ganar al Real Madrid, Jose Mourinho comentaba en la sala de prensa de Da Luz que no había vuelto al Santiago Bernabéu desde su salida en 2013. «Tenía un viaje organizado para ir un fin de semana a Madrid y ver un partido en directo en el estadio, pero justo me llamó el Benfica», recordó. Casualidades de la vida y del fútbol, el sorteo del playoff de la Liga de Campeones la ha regalado al portugués un billete a Chamartín y al Madrid una posibilidad de revancha. Al Atlético de Madrid, por su parte, el azar le ha cruzado con el Brujas.
El conjunto blanco, que cayó derrotado con estrépito por 4-2 el miércoles después de un gol del portero ucraniano Anatoliy Trubin, visitará de nuevo Lisboa para buscar venganza ante Mourinho y ante el equipo que le dejó fuera de los ocho mejores de la Champions, obligándole al peaje de los dieciseisavos. La ida se disputará en Da Luz los días 17 o 18 de febrero y la vuelta en el Bernabéu el 24 o 25 del mismo mes, con la eliminatoria en juego y el regreso de Mourinho a la Castellana como foco mediático del duelo.
Será una importante piedra en el camino para el equipo de Álvaro Arbeloa, tocado ahora mismo después de perder en Copa del Rey contra el Albacete y en Europa ante el Benfica. Dos noches negras para el nuevo entrenador en apenas unos días, con el Bernabéu encendido contra la plantilla y justo cuando parecía que el técnico había reconectado al vestuario a nivel de actitud. Todo eso se agrietó en Da Luz, con las críticas de Mbappé al grupo, hablando de «vergüenza» por la actuación del equipo, con Courtois molesto y llamando a los demás para que fueran a saludar a la afición, y con Güler protestando por su sustitución.
Situaciones que se unen a las bajas de Asencio y Rodrygo para la ida, ambos sancionados tras ser expulsados el miércoles. La ausencia del central español deja a la zaga madridista bajo mínimos, con Militao, Trent y Mendy lesionados, Rüdiger recuperándose y Carvajal y Alaba lejos de su mejor nivel físico.
A pesar de las dificultades, en el seno del club confían en que el partido de vuelta en el Bernabéu vuelva a ser un factor diferencial. La exigencia de la grada alimenta la esperanza de una reacción a la altura de la institución. Si los blancos superan el obstáculo portugués, su próximo rival se conocerá en el sorteo del 27 de febrero y de dos opciones: Manchester City o Sporting de Lisboa.
Dentro de lo posible, el desplazamiento a Lisboa ha sido considerado un mal menor. La otra alternativa que ofrecía el sorteo era un viaje mucho más incómodo a Noruega para medirse al Bodo/Glimt, cuyo estadio se encuentra cerca del Círculo Polar Ártico y suele presentar condiciones climatológicas extremas en invierno. El conjunto nórdico, que sorprendió al Atlético de Madrid en la última jornada, se verá las caras finalmente con el Inter de Milán.
Precisamente el Atlético también conoció su destino en el sorteo y deberá viajar a Bélgica para enfrentarse al Brujas. La ida se jugará en tierras belgas y la vuelta en el Metropolitano, esperanza también para los de Simeone. El historial reciente no es especialmente favorable a los colchoneros: en sus últimos cuatro enfrentamientos, todos en fase de grupos, cada equipo logró una victoria y se produjeron dos empates, aunque hace tres temporadas los rojiblancos cayeron por 2-0 en su visita a Brujas. Aun así, el contexto ahora parece distinto. El Brujas terminó en la 19.ª posición de la fase de liga y, sobre el papel, parte como inferior ante un Atlético con más experiencia y profundidad de plantilla. Si logra avanzar, su rival en octavos saldrá de un sorteo que podría emparejarle con Tottenham o Liverpool.
El resto de enfrentamientos dejaron dos eliminatorias a las que deberá estar atento el Barcelona. El conjunto culé se medirá a uno de los dos ganadores de los cruces entre Mónaco y PSG o Qarabag – Newcastle. Dicho emparejamiento se sabrá tambié tras el sorteo del 27. Por lo demás, Olympiacos – Leverkusen, Galatasaray – Juventus, Bodo – Inter y Dortmund – Atalanta, este último el más igualado de todos.
