La economía española creció un 0,6% en el tercer trimestre de este año, manteniendo el pulso a pesar de un entorno internacional muy convulso, gracias al tirón del consumo de las familias y de la inversión de las empresas. La cifra consolida la previsión de la mayoría de observadores económicos de que el producto interior bruto (PIB) de España cerrará 2025 con un avance del 2,9%.
Los datos publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman los avanzados en octubre que, si bien arrojan una ligera desaceleración en el ritmo de crecimiento (entre abril y junio fue del 0,7%), coinciden con los puntos de mayor tensión comercial por la guerra arancelaria desatada por Estados Unidos y de incertidumbre por los conflictos bélicos en Palestina y Ucrania.
De hecho, si el PIB creció tanto en el tercer trimestre fue íntegramente por la buena marcha de la demanda nacional de la economía. La pata interna aportó 1,3 puntos de crecimiento, pero el sector exterior quitó 0,7 puntos. Esto es porque las importaciones suponen compras a otros países que ‘restan’ PIB, a lo que se suma una dinámica más raquítica de las exportaciones en plena guerra comercial. En total, 0,6% de avance.
La demanda nacional estuvo espoleada por el consumo final de los hogares, que creció un 1,1% entre julio y septiembre, en tanto que el de las Administraciones Públicas (rúbrica en la que se incluye la remuneración de los empleados públicos, entre otros) subió un 1,3% en comparación con el trimestre anterior.
La formación bruta de capital, que es la medida que equivalente a la inversión en la economía, avanzó un 2,1%.
En el sector exterior, las exportaciones cayeron un 0,6%, frente a la subida del 1,6% que habían registrado en el segundo trimestre del año. En parte, esto se debió a un efecto acumulación para evitar la entrada en vigor de los aranceles de Donald Trump. Pero en el tercer trimestre entraron definitivamente en vigor las tasas, atenuadas ligeramente por el acuerdo con la Unión Europea.
Desde la óptica de la oferta, todas las grandes ramas de actividad crecieron, salvo el sector primario, que se redujo un 0,7%. La industria avanzó un 0,5%, la construcción lo hizo un 1,3% y los servicios, un 0,8%.
En una valoración remitida a los medios de comunicación, el Ministerio de Economía, dirigido por Carlos Cuerpo, subraya que se trata del noveno trimestre en el que la economía crece a un ritmo del 0,6% o superior y que los datos del consumo familiar son “reflejo de la solidez del mercado laboral y del aumento del poder adquisitivo”.
“En 2026, la economía arrastra un crecimiento del 1% de inicio, lo que aporta una buena base para la confianza de empresas, inversores y trabajadores y apunta a que España liderará de nuevo a los principales socios comunitarios”, apuntan desde el Ejecutivo.
