En la madrugada del 4 al 5 de noviembre pasado, en pleno éxtasis electoral, Zohran Mamdani se mostraba exultante ante sus seguidores. Había logrado la Alcaldía de Nueva York (Estados Unidos) por una clara mayoría. El primer musulmán, el primero que se llamaba socialista sin sonrojo, a sus apenas 34 años. Y, sin embargo, en su primer discurso ya asumió la necesidad de bajar las ilusiones a la arena, de convertir lo prometido en hechos, amortizada la campaña de comunicación más extraordinaria hecha por un político en décadas.
«Se hace campaña con poesía, pero se gobierna con prosa», fue su resumen del trabajo que le quedaba por delante. Pues en prosa, negro sobre blanco, decreto tras decreto, sin likes ni corazones, pero con toda la carga ideológica y el compromiso apalabrado, Mamdani está ya haciendo cosas.
Este domingo se cumple un mes de su toma de posesión, que ya de por sí fue un vendaval de aire fresco: su jura en una estación de metro abandonada, sus coranes, los niños de un colegio público cantando Somewhere over the rainbow y su esposa, Rama Duwaji, mostrando una complicidad nada impostada. Y toca hacer balance de lo ejecutado. Hasta ahora, el demócrata está siguiendo su programa y haciendo check list con sus propuestas, poco a poco, incluso en un tiempo afectado por la peor nevada en la ciudad en últimos 121 años.
«Todas las primeras señales apuntan al surgimiento de una Nueva York bajo Mamdani que esté mejor preparada para servir a todos sus residentes, y no sólo a aquellos con medios, acceso y recursos», resume la periodista y escritora Yashica Dutt, que conoce al regidor desde sus primeros mítines.
La vivienda, en el centro
En su primera semana como alcalde, Zohran Mamdani emitió 12 órdenes ejecutivas enfocadas en vivienda, protección del consumidor y participación democrática. Su ritmo refuta a los críticos que lo han acusado de promesas ambiguas destinadas a no cumplirse.
Según se puede consultar públicamente en la web del Consistorio, más destacadas son las relacionadas con asequibilidad de un hogar, sin duda:
Mamdani nombró a Cea Weaver, defensora y organizadora de inquilinos de larga trayectoria, para dirigir la oficina, citando su «inigualable trayectoria defendiendo a los inquilinos de nuestra ciudad». Pero, desde entonces, Weaver se ha visto envuelta en un escándalo por viejas publicaciones en redes sociales que resurgieron y luego fueron eliminadas. Los mensaje, que fueron difundidos en redes sociales por críticos de Mamdani, incluían llamamientos a tratar la propiedad privada como un «bien colectivo» y a «empobrecer a la clase media blanca». Un tuit de 2017 describe la propiedad de viviendas como «un arma de la supremacía blanca disfrazada de ‘política pública de construcción de riqueza'». El alcalde dice que es la gestora adecuada para la tarea.
“Hace tanto frío en la ciudad de Nueva York que el alquiler se congela”, dijo esta semana Mamdani en una breve aparición durante el programa de Jimmy Fallon, generando un viral automático en las redes. Más allá del chiste en plena nevada, detrás estaba su propuesta estrella, la de congelar los alquileres, tan ambiciosa que aún se está redactando. Dio detalles: los neoyorquinos mayores de 62 años de edad o con alguna discapacidad podrán congelar sus alquileres para ir empezando.
El proyecto incluye la Exención del Aumento del Alquiler para Personas Mayores (SCRIE, por sus siglas en inglés) y la Exención del Aumento del Alquiler para Personas con Discapacidad (DRIE, por sus siglas en inglés). Se trata del congelamiento del alquiler a un precio accesible que protegerá a los beneficiarios de futuros aumentos, mientras que un crédito por reducción de impuestos a la propiedad cubrirá la diferencia entre el monto real del alquiler y la tasa congelada que paga el inquilino. Se contempla que el beneficio será mayor para los inquilinos que permanezcan mayor tiempo en el programa. Siempre y cuando cumplan con todos los requisitos de elegibilidad, podrán pagar el mismo monto incluso dentro de 20 años.
Y las condiciones básicas son:
MAYORES
PERSONAS CON DISCAPACIDAD
Precios, salud, seguridad y niños
Más allá de la vivienda, la Administración Mamdani ha firmado ya medidas de protección al consumidor que afectan a los precios, la «asequibilidad», como insistía en campaña, de forma más amplia, un trabajo que ha dejado en manos de Lina Khan (sí, su equipo está repleto de mujeres).
La lista de los primeros 30 días
Mamdani, desde Astoria, se ha trasladado a vivir con su pareja a la residencia oficial de los alcaldes neoyorquinos, Gracie Mansion. Mientras le instalan el bidet que es la única reforma que ha pedido y se acostumbra a los escoltas que ahora lo acompañan en el metro -que sigue usando para ir a la oficina cuando puede pero recurriendo, claro, también al coche oficial-, ha ido dando otros pasos.
Quizá menos trascendentales que los anteriores, algunos muy vistosos, pero merece la pena repasar en breve:
Los retos
La agenda de Mamdani será difícil de lograr, por supuesto, debido en gran parte a la resistencia política de sus oponentes en la política y entre los donantes. Y a eso se suman los imprevistos, que nunca dejan de sorprender a los políticos. En su caso, ha tenido que hacer frente a dos tiroteos consecutivos con implicación de agentes del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD, por sus siglas en inglés), que se están investigando.
Justo con la policía neoyorquina aún no tiene una relación especialmente buena, porque se comentó que iba a delegar las comunicaciones en uno de sus concejales, cosa que tuvo que salir a desmentir, y porque ha anunciado que quiere disolver la unidad de policía de Nueva York que vigila las protestas contra el ICE, algo que no ven bien todos los mandos uniformados.
También ha sido polémico su permiso a una protesta afuera de un evento que promocionaba la venta de tierras en Jerusalén a estadounidenses, donde se escucharon lemas pro Hamás (fue criticado por no emitir una declaración de condena con la suficiente rapidez), además de los ataques de la derecha contra la defensora de la vivienda Weaver, y sus tuits.
Durante la nevada, un reto al que todos los alcaldes de Nueva York tienen que hacer frente pero que en su caso ha sido descomunal, Mamdani estaba en todas partes, quitando nieve pala en mano, apareciendo en las aulas virtuales de los niños (les leía cuentos, los hacía reír) y capturando todo, por supuesto, en formato vídeo.
Ha sido una cara ubicua, constantemente instando a las personas a registrarse para recibir actualizaciones y ofreciendo orientación a quienes habían perdido la calefacción en sus hogares por los fallos eléctricos.
No todo fue alegría. A pesar de que Mamdani activó los protocolos de «código azul» de la ciudad, que incluyen precauciones para proteger del frío a los neoyorquinos sin hogar, al menos 10 personas murieron en los dos días de la nevada y los dos posteriores, la semana pasada, según Associated Press. Varias de esas víctimas se cree que vivían en la calle. En respuesta, el regidor dijo que la ciudad estaba implementando nuevos protocolos de emergencia adicionales, incluyendo el envío de personal para sondear a la gente y ayudar a quien lo necesite.
No son grandes crisis, pero por seguro vendrán. No obstante, por ahora queda la idea de lo visto en este mes: que incluso los planes más ambiciosos son posibles, factibles, si hay voluntad política para ello. Desde el bache sencillo donde se despeñaban los ciclistas a la congelación de los alquileres, todo cabe y todo lo necesita Nueva York.
Si Mamdani tiene éxito, hará más que mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora neoyorquina y acabará con la creencia, tan estadounidense, de que la eficiencia y la innovación pertenecen sólo al sector privado y a los gobiernos más respetuosos (o seguidistas) con él.
