Cronología del atraco relámpago del Louvre: cómo unos ladrones consiguieron burlarse de la seguridad del museo más visitado del mundo

París, 09:30 de la mañana. Parecía un día normal y tranquilo, cuando un grupo de ladrones, compuesto por tres individuos completamente enmascarados, según apunta el diario francés Le Parisien, lograron acceder en moto al edificio en el muelle del Sena, aprovechando que se estaban realizando unas obras allí. A través de un montacargas y después de romper varios cristales con pequeñas motosierras, los delincuentes consiguieron acceder a la Galería Apolo del Museo Louvre, donde se encuentran expuestos al público una gran variedad de artículos de valor incalculable. Sabían por dónde entrar y sabían cuándo. 

Dos de ellos entraron al interior, mientras el tercero vigilaba el perímetro, según las primeras informaciones compartidas en France Inter por el ministro del Interior y ex jefe de la policía parisina, Laurent Nuñez. Una vez dentro, se dirigieron directamente hacia su objetivo: nueve piezas de la colección de joyas de Napoleón y la emperatriz Eugenia, entre ellas un collar, un broche y una tiara. Después, abandonaron la sala con la misma precisión con la que habían entrado. Subieron a una moto TMax que les esperaba encendida y lista para la fuga. En cuestión de segundos, ya estaban yendo hacia la autopista A6. Toda la operación duró apenas siete minutos. Sin heridos, sin tiroteos y sin un solo disparo. 

Afortunadamente, no todo desapareció sin dejar rastro, pues poco después del golpe, una de las piezas robadas, la corona de la emperatriz Eugenia, fue hallada en las inmediaciones del museo, rota, como si hubiera sido tirada en plena huida o perdida en el caos del escape. 

Momentos más tarde, mientras el mundo entero ya comentaba el golpe —en redes, en periódicos y en los cafés parisinos— la ministra de Cultura de Francia ordenó el cierre inmediato del recinto, uno de los espacios más importantes y simbólicos del patrimonio francés. Ahora comienza otra carrera: la de las autoridades, pues cuanto más se alejen esas joyas de París, más difícil será recuperarlas. Y cada minuto cuenta.

¿Qué joyas han sido afectadas?

Según fuentes oficiales y medios locales, el golpe se centró en un conjunto de piezas pertenecientes a la colección histórica de Napoleón Bonaparte y la emperatriz Eugenia, expuestas en la Galería Apolo como parte del patrimonio nacional. Entre las joyas robadas se encuentran:

Afortunadamente, como ya se ha mencionado anteriormente, la corona de la emperatriz Eugenia, fue hallada en las inmediaciones del museo, aunque rota.

¿Qué pasará ahora? Las posibles consecuencias legales a las que los autores del robo se enfrentan

La fiscalía de París ha anunciado que ya se ha abierto una investigación por «robo organizado», lo que puede acarrear penas de hasta 30 años de prisión y multas millonarias, especialmente si se demuestra la implicación de redes internacionales.

Además, el caso ha sido transferido a la Brigada de Represión del Bandidaje (BRB), una unidad de élite especializada en delitos de alto perfil, robos de arte y crimen organizado. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, aseguró que «ya se están implementando todos los medios disponibles para recuperar el botín», lo que podría incluir colaboración con la Europol, la vigilancia aérea y el control de rutas fronterizas.

Cabe destacar que Francia cuenta con un sistema especializado en la lucha contra el tráfico de arte y patrimonio, y dado el perfil de las piezas robadas —protegidas por la legislación del patrimonio nacional— su comercialización en el mercado negro es prácticamente imposible sin levantar sospechas.