El parque solar Ivanpah, ubicado en el desierto de Mojave, California (EEUU), cerrará definitivamente en 2026 tras años de funcionamiento muy por debajo de lo esperado, tal y como relata la revista Focus.
Considerado en su momento el mayor proyecto solar del mundo, la planta terminó siendo insostenible tanto por su escasa eficiencia como por el grave impacto ambiental que generó: la muerte de miles de aves al año.
Con una inversión de más de 2.200 millones de dólares (unos 1.800 millones de euros), Ivanpah fue inaugurado en 2014 y funcionaba con tres torres de 140 metros rodeadas por más de 170.000 espejos móviles que concentraban la luz del sol para generar calor.
Sin embargo, la planta no logró alcanzar los niveles de producción eléctrica previstos y, en ocasiones, incluso recurrió al gas natural para poder operar. Además, expertos del sector señalaron que la tecnología empleada quedó obsoleta frente a los paneles fotovoltaicos actuales, que son más baratos, eficientes y fáciles de escalar.
Pero no solo el bajo rendimiento energético ha condenado a Ivanpah. Desde su apertura, se reportaron numerosas muertes de aves que, atraídas por la intensa luz solar reflejada por los espejos, volaban hacia las torres y eran incineradas en pleno vuelo.
Según la Asociación Americana de Patólogos Aviarios, se estima que más de 6.000 aves mueren cada año en la instalación, un dato que alimentó la presión ambientalista y terminó por agravar el descrédito del proyecto.
