Irán advirtió que el «péndulo de la guerra se ha inclinado hacia una guerra económica a gran escala», después de que Israel y Estados Unidos atacaran este miércoles el mayor campo de gas del mundo, situado en la costa sur del territorio persa, conocido como Zona Económica Especial de Energía de South Pars, un yacimiento que comparte con Qatar. El gobernador de Asaluyeh, centro gasístico y petroquímico de Irán, Eskandar Pasalar, aseguró que el ataque supone un «suicidio político» para Washington y Tel Aviv, al cruzar una «línea roja» para el país que comportará «una nueva fase en la dinámica bélica».
Los ataques aéreos golpearon tanques de almacenamiento de gas de South Pars, causando un incendio en dos refinerías con una capacidad combinada de aproximadamente 100 millones de metros cúbicos diarios. «Estas fases se han desconectado para controlar y evitar que el fuego se propague; la situación está bajo control y los equipos de bomberos de South Pars están trabajando para extinguir el incendio», declaró el gobernador de Asaluyeh. La planta tuvo que detener la producción, con un efecto inmediato en la vecina Irak, que redujo significativamente la distribución de energía en parte del país, según declaró el ministerio de electricidad iraquí. Pese a que se trata del mayor campo de gas del mundo, Irán usaba para consumo doméstico cerca del 90% de la producción, debido a las sanciones que pesan sobre el país y que limitan su exportación.
Fuentes israelíes confirmaron al medio estadounidense Axios que Washington también participó en el bombardeo. Se trata de la primera vez desde el inicio de la guerra que se golpean instalaciones de exploración y producción energéticas. Recientemente Estados Unidos bombardeó la isla de Jark, el núcleo de la exportación petrolera de Irán.
Países de la región reaccionaron con contundencia a este ataque que parece abrir la puerta a una nueva fase de la guerra, más allá de las agresiones en el Estrecho de Ormuz, con ataques a campos de gas y petróleo que dispararían los precios de la energía. Qatar, que comparte los yacimientos atacados con Irán, aseguró que el bombardeo «pone en peligro la seguridad energética mundial», así como «los pueblos de la región y su medio ambiente». «El ataque israelí contra instalaciones vinculadas al yacimiento iraní de South Pars, una extensión del yacimiento catarí de North Pars, es un paso peligroso e irresponsable en medio de la actual escalada militar en la región», aseguró el ministro de Exteriores qatarí, Majed al Ansari. Por su parte, Emiratos Árabes Unidos advirtió que atacar las infraestructuras energéticas de Irán «constituye una amenaza directa para la seguridad energética mundial» y representa «una escalada peligrosa» en el actual conflicto.
El ejército iraní emitió un comunicado en las televisiones estatales en el que prometió responder con fuerza a los ataques contra South Pars. «A partir de esta noche, las demás líneas rojas han cambiado. Si el enemigo pensó que con estos ataques podría aumentar la presión sobre Irán para que cediera, se equivocó fatalmente con sus cálculos, pues esta acción le ha dado a Irán una baza importante: la reciprocidad», advierte la nota. El régimen tildó el ataque de «crimen de guerra» que «no puede quedar impune» y prometió «intensificar la guerra de nuevas maneras», citó la agencia de noticias Fars. «Las infraestructuras de combustible, energía y gas de quienes atacaron las instalaciones energéticas y petroleras de Irán serán incendiadas y reducidas a cenizas a la primera oportunidad», declaró el portavoz de la Guardia Revolucionaria, Jatam al Anbiya.
Poco después, Teherán emitió una inusual orden de evacuación para zonas residenciales cerca de cinco instalaciones petroleras en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, e instó a la población de alrededores a «abandonar estas zonas de inmediato» y buscar «un lugar seguro sin demora».
Los mapas de las órdenes de evacuación muestran instalaciones de interés para Estados Unidos, como la refinería Samref y la planta petroquímica de Jubail, en Arabia Saudí; el yacimiento de gas Al Hosn, en Emiratos Árabes Unidos; así como la refinería de Ras Laffan y la petroquímica de Mesaieed, en Qatar. Todo el personal de estas instalaciones está siendo evacuado por precaución, señalaron fuentes cercanas a dichas empresas a Bloomberg. «Estos centros se han convertido en objetivos directos y legítimos, y serán atacados en las próximas horas», aseguró el Gobierno iraní.
