No hay peor momento para que expire un acuerdo nuclear entre EEUU y Rusia que data de 2010. Quizá no tenga importancia, y lo relevante sea el cambio en geopolítica que se está produciendo. De todas formas, Rusia ya lo abandonó en febrero de 2023, en plena guerra en Ucrania, aunque es el 5 de febrero de 2026 cuando expira.
Es la fecha para que la estabilidad se queda algo más huérfana. Caduca el Tratado New START (START III), el último gran acuerdo que pone límites legales y verificables a los arsenales estratégicos de Estados Unidos y Rusia.
Si expira sin sustituto, el mundo entra en un terreno que no veía desde la Guerra Fría: sin un marco vinculante que obligue a ambas potencias a enseñar cartas, intercambiar datos y aceptar inspecciones.
En teoría, el tratado limitaba a cada parte a 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas y 700 sistemas de lanzamiento desplegados (misiles balísticos intercontinentales, misiles lanzados desde submarinos y bombarderos). En la práctica, ese «techo» funcionaba porque había verificación. Y ahí está el problema: desde 2023, el régimen de inspecciones y buena parte de la transparencia ya estaba tocado.
Qué cambia cuando el tratado desaparece
El mayor impacto no es que al día siguiente alguien «pulse un botón», sino que se rompe la rutina de control que reduce malentendidos y carreras armamentísticas.
¿Quieren renovarlo? Putin ofrece un año; Trump mira a otro acuerdo
En las últimas semanas, desde Moscú han repetido la idea de mantener (de forma informal) los límites durante un tiempo adicional. Según Reuters, el Kremlin ha dicho que espera respuesta de Washington a una propuesta de extensión informal por un año para ganar margen de negociación.
En Washington, el panorama es más incierto. Reuters informa de que el presidente Donald Trump no ha mostrado intención clara de renovar el tratado tal como está y ha insinuado que preferiría un acuerdo «mejor» o más amplio.
La lectura de varios expertos citados en prensa internacional es que, sin inspecciones, una promesa política vale poco: el punto de un tratado es poder comprobar.
Cuántas ojivas hay hoy: los números que manejan las fuentes de referencia
Aquí conviene separar dos planos: lo desplegado (lo que está montado y listo en fuerzas operativas) y el total del arsenal (incluye almacenadas y, según metodología, retiradas pendientes de desmantelar).
Y para el contexto global: SIPRI estima 12.241 ojivas en el mundo (enero de 2025), con 3.912 desplegadas. Rusia y EEUU concentran en torno al 90% del total.
¿Un nuevo acuerdo que incluya a China?
La idea de un acuerdo que sume a China aparece una y otra vez en Washington, especialmente porque Pekín está ampliando su arsenal y modernizando su tríada.
El problema es político y aritmético: China rechaza sentarse en un marco de límites simétricos mientras su arsenal sea muy inferior al de las otras dos potencias. Esa es su línea pública habitual, repetida por portavoces chinos según Arms Control Association.
Además, el Pentágono ha vuelto a proyectar que China podría superar las 1.000 ojivas hacia 2030, lo que mete presión extra en el debate estadounidense sobre si “congelar” o “expandir” fuerzas.
