Donald Trump ha convertido esta noche las amenazas a Cuba en hechos. El presidente de Estados Unidos ha pasado de su violencia verbal a firmar una orden ejecutiva que impondrá un arancel extra a cualquier producto de países que vendan o suministren petróleo a la isla. Con esta medida, podría paralizar aún más al país, sumido en una crisis energética cada vez más profunda, sobre todo ahora que no está la Venezuela de Nicolás Maduro para asistir sus necesidades.
La orden presionaría principalmente a México, un Gobierno que ha actuado como un salvavidas petrolero para Cuba y ha expresado constantemente su solidaridad con el adversario estadounidense, incluso cuando la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha buscado construir una relación sólida con Trump.
Un periodista le preguntó a Trump el jueves si estaba tratando de «estrangular» a Cuba, a la que llamó una «nación fallida». «La palabra estrangular es terriblemente dura», replicó el republicano. «No lo intento, pero parece que es algo que simplemente no va a sobrevivir».
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, y varios otros funcionarios cubanos condenaron la orden ejecutiva de Trump de inmediato. Rodríguez la calificó de «brutal acto de agresión contra Cuba y su pueblo… que ahora se ven amenazados con ser sometidos a condiciones de vida extremas». Acusó a EEUU de recurrir al «chantaje y la coerción para intentar obligar a otros países a sumarse a su política de bloqueo contra Cuba, universalmente condenada». «¿Qué se busca, un genocidio del pueblo cubano?», se pregunta. «EEUU intenta someter a su dictado, despojar de sus recursos, mutilar su soberanía y privar de su independencia contra las naciones y los pueblos de Nuestra América», denuncia.
Los medios norteamericanos constatan que La Habana le queda suministro para entre 15 y 20 días apenas.
Una dependencia formidable
Esta semana ha estado marcada por especulaciones de que México recortaría los envíos de petróleo a Cuba ante la creciente presión de Trump para distanciarse del gobierno cubano. A veces se decía que Washington iba a dejar que mantuviera el flujo; a veces, que no, que estaría en el mismo saco que las demás naciones y no se le iba a permitir siquiera un suministro humanitario.
En su creciente crisis energética y económica, alimentada en parte por estrictas sanciones económicas de EEUU (el famoso embargo, en vigor desde 1962 y que la ONU no deja de pedir que se levante), Cuba ha dependido en gran medida de la asistencia extranjera y de los envíos de petróleo de aliados como México, Rusia y Venezuela antes de que una operación militar estadounidense derrocara al chavista Maduro. Se estima que Venezuela, aliado de décadas de Cuba, enviaba alrededor de 35.000 barriles de petróleo diarios a la isla caribeña.
Desde la llamada operación Venezuela, Trump ha dicho que no llegará más petróleo venezolano a Cuba y que el Gobierno comunista está listo para caer. Sostenía que no pasaría si cedían y negociaban con su equipo, pero nunca ha dado ni plazos ni detalles sobre qué quería sacar a la isla, en qué quería que cediera. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha venido diciendo en estas semanas que no había contacto alguno con EEUU, más allá de ciertos contactos por cuestiones migratorias.
En su informe más reciente, la petrolera estatal mexicana, Pemex, afirmó haber enviado casi 20.000 barriles de petróleo diarios a Cuba entre enero y el 30 de septiembre de 2025. Ese mismo mes, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, visitó la Ciudad de México . Posteriormente, Jorge Piñón, experto del Instituto de Energía de la Universidad de Texas que rastrea los envíos mediante tecnología satelital, indicó que la cifra se había reducido a unos 7.000 barriles.
Rubio, que es hijo de emigrantes cubanos a Florida, ha sido ensalzado hasta por Trump como el posible futuro presidente de Cuba, jugando así en sus declaraciones a revelar un posible golpe, la defenestración de un nuevo líder político en el continente americano.
Las razones y las medidas
En la orden, se especifican las razones de EEUU para dar el paso y el proceso para la imposición del castigo.
Incertidumbre en México
Sheinbaum ha sido increíblemente vaga sobre la posición de su país ante esta crisis que se veía venir, y esta semana ha dado respuestas ambiguas y indirectas a las preguntas sobre los envíos a Cuba. Ha eludido las preguntas de los periodistas en sus conferencias de prensa matutinas, en un intento de no comprometerse ni irritar a Trump, listo para sacar amenazas arancelarias del cajón.
El martes, la presidenta mexicana afirmó que Pemex había suspendido, al menos temporalmente, algunos envíos de petróleo a Cuba. Sin embargo, adoptó un tono ambiguo, afirmando que la pausa se debía a fluctuaciones generales en el suministro de petróleo y a una «decisión soberana» no tomada bajo presión estadounidense. Sheinbaum ha afirmado que México seguirá mostrando solidaridad con La Habana, pero no aclaró qué tipo de apoyo le ofrecerá.
El miércoles, la líder latinoamericana afirmó que nunca dijo que México había «suspendido» completamente los envíos y que la «ayuda humanitaria» a Cuba continuaría y que las decisiones sobre los envíos a Cuba estaban determinadas por los contratos de Pemex. «Entonces el contrato determina cuándo se envían los envíos y cuándo no se envían», dijo.
Trump y Sheinbaum hablaron por teléfono el jueves por la mañana. Sheinbaum dijo que no hablaron sobre Cuba. Agregó que el secretario de Relaciones Exteriores de México había discutido con el secretario de Estado de Estados Unidos, que era «muy importante» para México mantener su ayuda humanitaria a Cuba y que México estaba dispuesto a servir como intermediario entre Estados Unidos y Cuba.
«Bajo amenaza de coerción arancelaria»
La falta de claridad del líder ha puesto de relieve la extrema presión que sufren México y otras naciones latinoamericanas a medida que Trump se ha vuelto más confrontativo tras la operación venezolana.
Aún no está claro qué significará la orden de Trump del jueves para Cuba, que lleva años sumida en una crisis y un embargo estadounidense. La ansiedad ya se palpaba en la isla caribeña, ya que muchos conductores hicieron largas filas esta semana para comprar gasolina, muchos sin saber qué sucedería después.
En la televisión estatal cubana, el comentarista Jorge Legañoa, quien habitualmente expresa opiniones afines al gobierno, aseguró que “Cuba no era una amenaza”, sino que las autoridades de la isla estaban combatiendo a las pandillas e impidiendo el narcotráfico regional con su política de tolerancia cero.
El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos F. de Cossio, escribió en la plataforma de redes sociales X que Estados Unidos está endureciendo su bloqueo a Cuba después del “fracaso de décadas de implacable guerra económica” e intentando “obligar a los estados soberanos a unirse al embargo”.
“Bajo la amenaza de coerción arancelaria, deben decidir si renuncian a su derecho a exportar su propio combustible a Cuba”, escribió.
