El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un paso más en su estrategia para ahogar económicamente al régimen de los ayatolás en Irán y ha anunciado, a través de su red social Truth Social, la imposición inmediata de un arancel del 25% a los países que «hagan negocios» con la República Islámica. Una medida «definitiva», según el propio Trump, que llega mientras la Casa Blanca debate cómo responder a la crisis iraní, marcada por la represión de la mayor ola de protestas en los últimos años y un balance de víctimas cada vez más grave.
El movimiento de Trump se produce en un momento de alta tensión diplomática, aunque también de contactos discretos entre EEUU e Irán. Según Axios, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, se puso en contacto el pasado fin de semana con el enviado especial estadounidense en Oriente Medio y Ucranica, Steve Witkoff, con el objetivo de rebajar la escalada entre ambos países, después de que el inquilino republicano de la Casa Blanca amenazase con recurrir a acciones militares para «liberar» Irán del régimen de los ayatolás.
Pese al anuncio de Trump, la medida deja abiertas unas cuantas incógnitas. Por ahora no se ha publicado ningún documento oficial en la web de la Casa Blanca sobre el asunto, ni tampoco se han detallado las bases legales que permitirían imponer estos gravámenes o si se aplicarían de forma generalizada a todos los socios comerciales de Irán. El régimen de lo ayatolás, que desde hace años vive sometido a las sanciones económicas de EEUU, mantiene relaciones comerciales con una decena de países.
Entre los principales países a los que Irán exporta sus productos figuran China, Emiratos Árabes Unidos e India. A estos, hay que tener en cuenta otros siete destinos en América Latina: Brasil (principal socio de la región), Venezuela, Argentina, Cuba, México, Colombia y Uruguay. En 2022, según los datos del Banco Mundial citados por Reuters, Irán exportó productos a 147 socios comerciales.
En Washington, la portavoz del Gobierno estadounidense, Karoline Leavitt, ha asegurado que Trump no descarta ninguna opción frente a Irán, aunque insistió en que la diplomacia sigue siendo la primera vía para Estados Unidos. Teherán, por su parte, ha confirmado que mantiene todos los canales de comunicación abiertos.
Al menos 648 muertos por la represión
La ONG con sede en Noruega Iran Human Rights ha informado este lunes de que, desde el inicio de las protestas en Irán, ha podido verificar la muerte de 648 manifestantes. La oenegé ha precisado que la cifra solo incluye los casos confirmados directamente en los hospitales y lugares a los que se trasladan los cadáveres. También advierte de que el número real de víctimas podría ser muy superior ya que habría miles de heridos, además de unos 10.000 detenidos que se exponen al riesgo de ejecuciones inminentes.
Por su parte, la oenegé estadounidense HRANA sitúa el mismo balance en 646 fallecidos, incluidos 505 manifestantes, nueve menores de edad y 133 miembros de las fuerzas de seguridad, además de un fiscal y civiles ajenos a las movilizaciones. La organización avisa además de que hay cientos de muertes que todavía están investigando, dato que podría elevar de forma significativa el balance final.
Ambas organizaciones coinciden, sin embargo, en señalar que el bloqueo en el acceso a internet impuesto por el régimen iraní desde el 8 de enero y las restricciones al acceso a la información hacen “extremadamente difícil” la verificación independiente de los datos.
