«Álvaro en un futuro podrá ser entrenador del Real Madrid». Estas palabras premonitorias de Xabi Alonso se cumplen antes, seguro, de lo que el tolosarra hubiera deseado. Las pronunció hace un mes en la previa del duelo ante el Alavés, donde la figura del técnico del primer equipo se tambaleaba, y Álvaro Arbeloa (Salamanca, 42 años) devolvió el elogio: «Xabi es un gran amigo mío y por eso habla muy bien de mí». Hoy, ambos cruzan sus caminos en el banquillo del primer equipo blanco con una relación, según algunas fuentes, menos cercana de la que tuvieron cuando Arbeloa le recibió con: «Enhorabuena, Trufas», apodo por el que se le conocía en el vestuario, tras anunciarse el fichaje del tolosarra este verano.
El salmantino se retiró en 2017 tras un breve paso por el West Ham. Desde entonces, hasta 2020 se centró en formarse como técnico para aterrizar en el Infantil A de Valdebebas. Cada año fue ascendiendo de categoría: Cadete A en 2021 y Juvenil A en 2022. Es en esa categoría donde se destapa la entidad del ex lateral del Real Madrid como técnico. En la temporada 2022/23, su equipo consigue el triplete (Liga, Copa del Rey y Copa de Campeones) y lo logra con sólo dos derrotas.
Este curso aterrizó en el Castilla para implementar un estilo vistoso que priorizase la posesión, el buen juego y la presión tras pérdida. Tres pilares indispensables para él. De momento, el rendimiento del filial blanco tampoco estaba siendo óptimo, ya que de los 19 encuentros de liga disputados, había obtenido 10 victorias, un empate y ocho derrotas situándose en el cuarto puesto de la tabla. A cambio, a nadie se le escapan dos detalles que rodean al nuevo técnico: que la relación con el presidente es muy fluida y que su agencia de representación, Best of You, tiene hilo directo con los que mandan en el club.
La oportunidad en la élite le llega tras la destitución de su compañero y ¿amigo? con el que compartió equipo durante nueve años. Arbeloa llegó al spanish Liverpool en el mercado invernal de 2006 fruto de una necesidad imperiosa del Deportivo de arreglar su maltrecha economía. El equipo gallego le vendió sólo seis meses después de haberlo adquirido cuando el lateral acababa de firmar la señal de una casa en Coruña ya que su contrato con la entidad gallega era de cinco años.
Entonces, Rafa Benítez le reclama para ejercer de lateral y Mascherano y Pepe Reina le hacen de anfitriones del vestuario red. «Con Xabi hay que madurar y pelear mucho la relación. Te mira y remira como pensando: ‘¿Este por dónde va?'», contó de sus inicios con su predecesor. Hasta que poco a poco ambos se hacen inseparables y vuelven juntos al Madrid en 2009.
Cuentan de Arbeloa que era una persona muy cercana y extrovertida. Muy dada a compartir comidas y confidencias con los periodistas españoles que se desplazaban a informar de aquel Liverpool, pero que su regreso a Madrid y especialmente el fichaje de Mourinho cambió su actitud radicalmente y le hizo más receloso, más distante, hasta el punto de cortar esas relaciones previas. «De José me gustaba la verticalidad que tenía», comentó, hablando sólo de fútbol, sobre su relación con el portugués, que fue mucho más allá del deporte.
Llegó la época de los bandos en el vestuario blanco y Xabi Alonso y Arbeloa mudaron en pretorianos de Mou. El entrenador les agradecía su confianza con minutos. Sólo Cristiano Ronaldo jugó más que ellos en la temporada 2012/13. Así, ambos adquirieron también las maneras de manejar un vestuario del portugués, aunque luego Xabi Alonso abandonara el Real Madrid para aprender de Guardiola en el Bayern en 2015.
Grandes influencias
Arbeloa aguantó en el Real Madrid hasta esos meses en los que quiso tener un last dance en el West Ham, pero la cosa no resultó y decidió colgar las botas para emprender esta carrera fulgurante que, en poco tiempo y sin ninguna experiencia en la élite, le ha llevado al banquillo del Madrid.
En una entrevista en The Coaches Voice, Arbeloa asegura que ha aprendido de todos los entrenadores que ha tenido, pero destaca el concepto táctico de Benítez, la movilidad de Pellegrini, el liderazgo de Mou y la organización defensiva de Ancelotti. Ahora llega a un Real Madrid con urgencias y que necesita que todo eso se traduzca en resultados inmediatos.
