Las incógnitas sobre Venezuela son aún formidables. Superan, con creces, a las certezas, tras unas horas que obligan a modificar los libros de Historia: cuando Estados Unidos se saltó el derecho internacional, invadió la residencia del presidente Nicolás Maduro y se lo llevó arrestado a su territorio. Y, sin embargo, hay piezas que se van recolocando, mensajes que se van lanzando, tanteando el terreno pero con decisión, y exigencias que se plantan sobre la mesa para ir dibujando lo por venir. Hay fuerza y autoritarismo, pero también hay un primer atisbo de cesión. Las grietas, esas por las que al final se ha colado casi siempre el poder de EEUU.
El mejor ejemplo de ello es el comunicado publicado esta madrugada en Telegram por Delcy Rodríguez, la hasta ahora número dos de Maduro en el Gobierno chavista, que ha pasado de pedir la liberación de su compañero a tender la mano a Washington, afianzando la idea de que es la elegida por el presidente norteamericano, Donald Trump, para pilotar la transición en el país.
La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela ha encabezado esta madrugada su primer consejo de ministros, en calidad de presidenta encargada (ya es casualidad que use la misma etiqueta que el opositor Juan Guaidó cuando intentó dar el vuelco en el país), y su primera decisión ha sido crear una comisión para gestionar la liberación de Maduro y, a la par, plantearle a los captores del expresidente una «agenda de cooperación». «Obrar juntamente con otro u otros para la consecución de un fin común», eso dice la RAE que significa cooperar.
Rodríguez ha tenido una noche de formalismos y de ofertas: tras ser convocada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) a ejercer como presidenta (nadie sabe por cuánto tiempo), juró en una ceremonia que no ha sido pública y, de seguido, lanzó esta «invitación al Gobierno de los EEUU a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y (que) fortalezca una convivencia comunitaria duradera».
«Presidente Donald Trump: nuestros pueblos y nuestra región merecen la paz y el diálogo, no la guerra. Ese ha sido el predicamento del presidente Nicolás Maduro y es el de toda Venezuela en este momento», añadió, usando palabras mucho más conciliadoras que en las primeras horas del asalto a la residencia de Maduro, aunque ya entonces fueron suaves en comparación con el golpe recibido por el oficialismo.
Liberen a Maduro
El ministro de Comunicación e Información de Venezuela, Freddy Ñáñez, en una declaración transmitida por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV) al término de la reunión ministerial, ha sido el encargado de anunciar la creación de la comisión de alto nivel para gestionar la liberación de Maduro.
La instancia estará presidida por el titular del Parlamento, Jorge Rodríguez, quien también es el jefe de la delegación del Gobierno venezolano para el diálogo con Estados Unidos, e integrada por el canciller venezolano, Yván Gil, la presidenta del programa gubernamental para la repatriación de migrantes Gran Misión Vuelta a la Patria, Camila Fabri, y el propio ministro de Comunicación, informa EFE.
Según Ñáñez, Rodríguez también visitó a los heridos del ataque sufrido en la víspera, a quienes calificó como «jóvenes, soldados y soldadas valientes y heroicos que pusieron el pecho para defender» la «soberanía», la «integridad» y a Maduro. «Queremos, finalmente, certificar que a esta hora nuestra patria a lo ancho y a lo largo se encuentra en absoluta paz, se encuentra en absoluta protección de las instituciones de Gobierno que se han desplegado para garantizar la seguridad», añadió el ministro.
En el Consejo de ministros también participaron, entre otros, el titular de Defensa, Vladimir Padrino López, y el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, según las imágenes de VTV. Son nombres esenciales del chavismo que, por ahora, avalan los pasos dados por la segunda de Maduro, no han dimitido ni escapado ni nada que se le parezca. «Las filas parecen firmes», como cita la CNN.
Las víctimas
Esta madrugada también se ha afinado algo más sobre el asalto del pasado sábado, no sólo al lugar donde dormía Maduro, sino a otras zonas de Caracas y los estados vecinos de Aragua, Miranda y La Guaira, en el norte del país. Hasta ahora, sólo se había especulado con el número de víctimas que había dejado la operación norteamericana, pero ahora el Gobierno de Venezuela directamente ha rendido un homenaje a 32 «combatientes cubanos» que, asegura, murieron durante el ataque.
En un comunicado difundido también en Telegram por el canciller actual, Yván Gil, se aseguró que estos cubanos «ofrendaron su vida cumpliendo su deber» e indicó que este personal desempeñaba «tareas de protección y defensa institucional» como parte de la «cooperación entre Estados soberanos». En ese contexto, Venezuela expresó su «más profunda solidaridad» a Cuba y agradeció al presidente de la isla, Miguel Díaz-Canel, y al general del Ejército y líder de la revolución cubana Raúl Castro «por su acompañamiento y firmeza solidaria». De igual forma, calificó de «criminal e infame» el ataque estadounidense. Previamente, Miguel Díaz-Canel explicó en redes sociales que los militares de su país «cumplían misiones» en Caracas a «solicitud de órganos homólogos de ese país», sin más detalles.
Muchos analistas habían apuntado que el primer círculo de seguridad personal de Maduro estaba conformado principalmente por cubanos, algo que Caracas y La Habana nunca habían confirmado. Ahora ha quedado expuesto. El Ministerio del Interior cubano indicó en redes sociales que entre los fallecidos hay personal de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y de su departamento, donde ejercen también muchos militares, así como personas de los servicios de Inteligencia.
«Honor y gloria a los bravos combatientes cubanos que cayeron enfrentando a terroristas en uniforme imperial, que secuestraron y sacaron ilegalmente de su país al presidente de Venezuela y esposa, cuyas vidas ayudaban a proteger los nuestros por solicitud de esa hermana nación», escribió Díaz-Canel, quien expresó su «dolor e indignación» por estas muertes» y anunció dos días de luto oficial, a partir de las 6 de la mañana de este lunes.
Fuentes venezolanas citadas por The New York Times han indicado que esa madrugada, en realidad, fueron asesinadas 80 personas, mientras que funcionarios de Washington revelaron que media docena de soldados estadounidenses resultaron heridos, aunque Trump no ha querido confirmar estos números.
Lo quiere todo
Este domingo, Trump demandó a Rodríguez «acceso total» a Venezuela en términos de recursos naturales y de otra índole, al tiempo que reveló que está considerando reabrir la embajada estadounidense en Caracas.
«Lo que necesitamos (de Delcy Rodríguez) es acceso total. Acceso total al petróleo y a otras cosas en el país que nos permitan reconstruirlo», a la pregunta de qué otras «cosas» iban a necesitar, Trump mencionó las infraestructuras del país, ya que «las carreteras no se construyen y los puentes se están cayendo».
«Estamos al cargo», indicó Trump, quien este sábado, al anunciar los detalles de la captura de Maduro, reiteró varias veces que el país será gobernado por su equipo de confianza para garantizar un proceso de transición.
En una entrevista este domingo con el semanario The Atlantic, Trump dijo que si Rodríguez «no hace lo correcto» le espera un futuro «peor» que el de Maduro.
