Cada vez que me topo en redes sociales con una foto de Jeff Bridges me llevo un buen susto. Mi cabeza se pone en lo peor. No, Jeff no, no puede ser, si es jovencísimo, qué mundo más injusto, siempre se van los mejores. DEP. Porsuerte, mis morbosos pensamientos nunca se han materializado. A sus 76 años, Bridges sigue vivito y coleando. Está un poco pirado pero, ¿acaso no ha sido eso siempre parte de su encanto? Además de un físico portentoso y un pelo sobrenatural, claro. Me seguiré asustando cada vez que me cruze en redes con El Nota, su personaje en El gran Lebowski. Cuando Bridges muera será ese personaje el que más se recordará de toda su carrera.
Yo también pienso en El Nota y en Jeff Bridges cuando veo Verdades ocultas y a Ethan Hawke en ella. Y me gusta, algo que no esperaba, pues soy de las pocas personas a las que El gran Lebowski les resulta una película fundamentalmente irritante. Molona e irritantea partes iguales. Verdades ocultas podría ser igualmente irritante.
A mí no me lo parece. Entre otras cosas, porque su Nota, Lee Raybon, un librero acabado con ínfulas de investigador privado, no se construye como un dibujo animado. Ni siendo eso, un librero acabado con ínfulas de investigador privado, interpretado por un Ethan Hawke desatado. Sin tanto ripio en -ado, eso sí. Pero con un universo alrededor similar al que plantearon los hermanos Coen en El gran Lebowski y, unos años antes, en Fargo. Verdades ocultas habría funcionado perfectamentecomo temporada de la serie que derivó, muy libremente, de esta última película. Porque Fargo y El Nota no son un lugar y una persona, sino dos ideas, dos conceptos.
Sterlin Harjo, creador de Verdades ocultas, lo sabe y lo aprovecha. Y lo dosifica con maestría: con semejantes referentes es fácil que la extravagancia acabe por comerse la obra. Eso pasaba en El gran Lebowski (alerta: unpopular opinion) y en algunas temporadas de Fargo y era una pena. Otras series, como Poker Face en su segunda temporada, han sido igualmente fagocitadas por su propia excentricidad. Verdades ocultas es excéntrica y controlada. Lee Raybon es un payaso, pero también un penoso residuo de aquel sueño inocente que fue la contracultura. Y la Tulsa (Oklahoma) en la que se desarrolla la serie es como la Tulsa real: anodina y surrealista, infantil y oscura. Una América profunda que intelectualmente no lo es demasiado, un erial sin mucho futuro pero con menos ganas todavía de que éste sea distinto.
Sterlin Harjo nació cerca del lugar en el que se ambienta su nueva serie. La anterior, Reservation Dogs, también ocurría en Oklahoma. Harjo, nativo americano, mira a su tierra con ironía y crítica, pero también con cariño. Eso se nota en el equilibrio de Verdades ocultas, que camina siempre en un complicadísimo filo entre lo sórdido y lo cómico, asumiendo a veces que ambas cosas pueden coexistir en algunos momentos, algunos lugares y algunas personas. Lee Raybon es un gilipollas y un desgraciado. Su vida es una colección de errores que él asume con gracia. Ethan Hawke, también glorioso residuo de otra época (la del grunge, es decir, la de la contracultura fake), ha sobrevivido a mil modas y mil tendencias. En su momento, finales de los 90, El Nota fueuna de esas modas . Pero resistió en la cultura pop y ahí (aquí) están LeonardoDi Caprio en Una batalla tras otra, o Ethan Hawke en Verdades ocultas. También está Jeff Bridges y espero que durante mucho tiempo. Cuando no esté, quedarán su influencia y la de su personaje más popular, que son infinitas.
