China y EEUU parecen haber limado asperezas y rebajado la tensión de la guerra comercial durante la reunión que sus presidentes, Xi Jinping y Donald Trump, respectivamente, han mantenido en la base aérea de Gimhae, en la ciudad surcoreana de Busan. En ella han acercado posturas sobre diferentes temas, desde los aranceles a la guerra en Ucrania.
Hace dos semanas, Trump amagó con cancerlar el encuentro con su homólogo chino alegando que no encontraba motivos para hablar con él y amenazó con imponerle un «incremento masivo» de aranceles para sus productos. No obstante, la tirantez se aflojó levemente este lunes 27 de octubre con la llegada de un «acuerdo marco» para evitar la imposición de aranceles adicionales del 100% a los productos chinos.
Y, este jueves, ambas naciones han dado un nuevo y relevante paso para acercar posturas con una reunión que Trump ha calificado de «increíble». «Él es un gran líder y el líder de un país muy poderoso y fuerte: China», ha manifestado a bordo del Air Force One de regreso a Washington, subrayando el tono conciliador de su encuentro con el líder chino, el primero desde el G20 de Osaka en 2019.
También ha valorado positivamente la reunión Xi Jinping, quien ha instado a EEUU a apostar por una colaboración sostenida en el tiempo para evitar «caer en un círculo vicioso de represalias«, ha informado la agencia estatal Xinhua. De igual forma, ha subrayado que China «nunca busca desafiar ni reemplazar a ningún país», y que su enfoque principal es «hacer bien su propio trabajo y centrarse en su desarrollo».
Unidos contra el fentanilo
Entre los avances más destacados, se encuentra la reducción del 20% al 10% de los aranceles que la administración de Trump impuso al gigante asiático en represalia por el tráfico de fentanilo.
El mandatario republicano ha asegurado que Jinping Xi se ha comprometido a colaborar para frenar el flujo hacia EEEUU de este opioide sintético cuya producción, asegura Washington, depende de precursores químicos procedentes de China y empleados por carteles mexicanos.
«Acordamos que él va a trabajar muy duro para detener el flujo. Va a trabajar muy duro en los precursores, y creo que vamos a ver acciones reales» ha insistido Trump. Con esta rebaja, los gravámenes totales sobre los productos chinos descenderán del 57% al 47%, una cifra que, según la Casa Blanca, busca «abrir una nueva etapa de cooperación estratégica» con Pekín.
Alivio agrícola y fin a las restricciones a tierras raras
Otro de los anuncios más soprendentes ha sido el «fin de las restricciones a las tierras raras«, un conjunto de minerales esenciales para la fabricación de componentes electrónicos, baterías y armamento de alta precisión. «Todo el asunto de las tierras raras se ha solucionado (…) No hay más restricciones a las tierras raras», ha asegurado Trump.
China controla más del 70% de la producción mundial y casi el 90% del procesamiento de estos materiales, lo que ha generado preocupación en Occidente ante su capacidad para dominar la cadena de suministro tecnológica.
El líder estadounidense también ha anunciado un ansiado alivio para el sector agrícola de su país. «Grandes, enormes cantidades de soja serán compradas de inmediato. El presidente Xi lo autorizó ayer, y lo aprecio mucho», ha afirmado, aludiendo al levantamiento de la suspensión de importaciones de soja estadounidense, vigente desde mayo pasado como consecuencia de la guerra comercial.
Otro de los temas sobre la mesa ha sido la venta de chips de la empresa estadounidense Nvidia a China, aunque, según Trump, «aún no se ha concretado ningún acuerdo al respecto». La industria tecnológica sigue siendo uno de los puntos más delicados de la relación entre ambas potencias, especialmente tras las restricciones impuestas por Washington a la exportación de semiconductores avanzados.
Cooperación para acabar con la guerra en Ucrania
Por otra parte, Trump ha revelado que Washington y Pekín «trabajarán juntos» para poner fin a la guerra de Ucrania. «Ucrania fue un tema muy importante, hablamos de ello durante mucho tiempo. Ambos vamos a trabajar juntos», ha manifestado.
El republicano ha reconocido que Xi «ha estado comprando petróleo de Rusia desde hace mucho tiempo», pero aun así confía en que el líder chino participará en los esfuerzos diplomáticos para frenar el conflicto: «Nos va a ayudar y vamos a trabajar juntos sobre Ucrania».
Por su parte, Xi ha afirmado al comienzo de la reunión que China «ha estado también ayudando a promover conversaciones de paz para resolver otras crisis», en alusión a los intentos de Pekín de presentarse como mediador global, aunque sus vínculos con Moscú generan recelo en Occidente.
El tema de Ucrania, según fuentes próximas al encuentro, ocupó buena parte de las discusiones, mientras que otros asuntos sensibles, como Taiwán, quedaron fuera de la conversación. «Nunca salió el tema de Taiwán. No lo discutimos, de hecho», ha admitido Trump. Días antes, había adelantado que no abordaría la cuestión de la isla, autogobernada y reclamada por Pekín, porque «no hay mucho de lo que hablar».
