Marinette, el barco de la Flotilla por Gaza que resiste cual aldea gala al asedio de Israel

En el mar queda una estela que parece insignificante frente a la maquinaria de guerra de un Estado. Y, sin embargo, esa estela se ha convertido hoy en símbolo. El Marinette, un barco de la Flotilla Global Sumud, rezagado por una avería, navega todavía hacia Gaza. Ha quedado solo, mientras más de cuarenta embarcaciones han sido asaltadas por el Ejército de Israel en aguas internacionales y sus pasajeros, unos 450, se encuentran bajo custodia israelí.

La escena del asalto aún pesa. En la madrugada del miércoles al jueves, soldados israelíes con cascos y gafas de visión nocturna abordaron las más de cuarenta embarcaciones de la Flotilla Global Sumud. Las cámaras en directo mostraron a los activistas con chalecos salvavidas, las manos alzadas bajo el resplandor de los focos. Según los organizadores, fueron golpeados por cañones de agua, rociados con líquidos contaminados y aislados mediante la interrupción de sus comunicaciones.

Entre los detenidos figuran la activista sueca Greta Thunberg, que dejó grabado un mensaje anticipando su captura —“Si ves este mensaje, es que he sido secuestrada y llevada contra mi voluntad por las fuerzas israelíes”—, y la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau. España ha localizado a 65 ciudadanos entre los arrestados, de los que una treintena se encuentra ya bajo custodia. En total, la cifra de detenidos supera las 450 personas.

En el puerto de Ashdod, más de 600 agentes y funcionarios israelíes han recibido a los apresados. La Policía asegura haber identificado ya a 250 de ellos, que han comparecido ante un juez para iniciar su deportación. El traslado a la prisión de Ketziot y la expulsión en vuelos chárter, prevista para los próximos días, marcan el destino inmediato de la mayoría.

El Gobierno de Israel insiste en que todos los pasajeros “están a salvo y en buen estado de salud” y subraya que la flotilla intentaba “entrar en una zona de combate activa y violar un bloqueo legal”. Sobre el Marinette, la advertencia es clara: “Queda un último barco de esta provocación. Si se acerca a Gaza, también será detenido”.

A pesar de ello, la organización lo ha convertido en un emblema. “El Marinette es sumud, firmeza frente al miedo, el bloqueo y la brutalidad”, proclamó en redes sociales. Esa palabra árabe —sumud, perseverancia— se ha transformado en la definición de una resistencia frágil pero insistente, comparada por muchos con la aldea gala de los cómics franceses que se enfrentaba al imperio.

Las reacciones internacionales no se han hecho esperar. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, denunció la “brutalidad” contra “civiles desarmados que pretendían ayudar a los niños que mueren de hambre en Gaza”. Desde Sudáfrica, Cyril Ramaphosa reclamó la liberación de sus ciudadanos, entre ellos un nieto de Nelson Mandela. En Italia, los sindicatos han convocado una huelga general para este viernes. Y en ciudades como París, Buenos Aires, Ciudad de México o Karachi, miles de personas han salido a la calle en solidaridad con los activistas.

La Global Sumud Flotilla partió a finales de agosto con alimentos y medicinas a bordo de más de cuarenta barcos civiles, entre los que viajaban parlamentarios, abogados y voluntarios. Pretendían romper un bloqueo que dura desde hace 17 años y que ha dejado a Gaza en una situación límite. Según el Ministerio de Sanidad de la Franja, más de 66.000 palestinos han muerto desde el inicio de la ofensiva israelí en 2023, mientras la población afronta una hambruna generalizada. Israel, por su parte, defiende que actúa en legítima defensa tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.

Hoy, cuando los detenidos esperan su expulsión y las cancillerías discuten sus próximos pasos, la imagen que queda es la de un barco solitario que avanza hacia un destino anunciado. El Marinette, convertido en símbolo por accidente, escribe en el agua una estela que desafía al asedio, aun sabiendo que su final no será distinto al de los demás.