El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, no ha avanzado en la mañana de este jueves medidas contra Israel por haber abordado la Global Sumud Flotilla, lo que ha llevado ya a la retención de al menos 30 ciudadanos españoles. En una entrevista en La Hora de la 1, no ha detallado que se vayan a tomar represalias por un gesto contra activistas que no estaban cometiendo delito alguno, que se encontraban en barcos civiles y en aguas internacionales.
Albares sí ha hecho una intensa defensa de la Flotilla y de su misión, pero sin concretar pasos en protesta por su actual situación. Ha indicado que ha convocado para esta mañana a la encargada de negocios de Israel en Madrid, Dana Erlich, quien a falta de embajador es la más alta funcionaria del Gobierno de Benjamin Netanyahu en nuestro país. El ministro espera, entonces, transmitirle su queja. Confirma que ha habido contactos con las autoridades israelíes en las próximas horas, pero sin aclarar más.
El diplomático, en su entrevista, ha defendido que los españoles deberían estar «retenidos» por Israel, no detenidos, porque no han delinquido, por lo que deberían ser liberados inmediatamente y no se les debería acusar de nada ya que no representaban ninguna amenaza.
Según ha explicado el ministro, por el momento no disponen de datos concretos sobre el número de españoles que ya han sido interceptados -a bordo viajan 65 españoles- pero sí tienen constancia de que un primer grupo ya ha llegado a puerto, hacia donde se dirige el cónsul y el encargado de Interior de la Embajada, junto con otro guardia civil, para poder prestarles atención consular.
Albares ha insistido en que los miembros de la flotilla «no representaban ninguna amenaza ni tenían ningún ánimo de hostigamiento, de realizar cualquier tipo de acción ilegal y por lo tanto entiendo que no se les debe de acusar absolutamente de nada».
En este sentido, ha recalcado que su prioridad en estos momentos es que puedan recuperar la libertad de movimientos que no deberían haber perdido, ya que ejercían su derecho de paso inocente en aguas internacionales, y puedan regresar a España «inmediatamente». «No voy a aceptar ninguna acusación injusta e infundada hacia ellos», concluye.
